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Hipersensibilidad electromagnética, la contaminación invisible

La hipersensibilidad electromagnética es un trastorno que sufren algunas personas por una exposición continuada a las radiaciones que emiten ciertos dispositivos, y que les provoca problemas de salud físicos y emocionales.
Hipersensibilidad electromagnética

Las antenas de telecomunicación emiten ondas electromagnéticas que pueden afectar el sistema inmune de algunas personas.

La electrohipersensibilidad o síndrome de hipersensibilidad electromagnética es un trastorno que sufren algunas personas tras exponerse de forma prolongada a campos electromagnéticos, que son los constituidos por las radiaciones procedentes de la telefonía móvil, las líneas de alta tensión, las redes wifi y los electrodomésticos, y cuyas emisiones, que para el resto de la población pasan totalmente desapercibidas, les causan una serie de síntomas físicos, e incluso emocionales (tristeza y depresión), que interfieren en el desarrollo normal de su vida. 

El organismo de los afectados reacciona frente a la contaminación electromagnética al considerarla una agresión externa, lo que se traduce en diferentes problemas de salud como insomnio, nerviosismo, fatiga crónica, mareos, cefaleas, taquicardias, dificultad para concentrarse y pérdida de memoria, alteraciones digestivas, infecciones recurrentes y sensación de tristeza sin motivo, entre otros.

La expansión de las nuevas tecnologías, que hace que la mayor parte de la población viva rodeada de ondas electromagnéticas desde el útero materno, podría estar detrás de la electrohipersensibilidad

Aunque hay expertos que afirman que no hay evidencias científicas de que las radiaciones emitidas por la tecnología wifi, por ejemplo, perjudiquen a los seres humanos que se exponen a ellas, lo cierto es que organismos internacionales como el Parlamento Europeo, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, el Colegio de Médicos Austriaco, e incluso una sentencia del Juzgado de lo Social número 24 de Madrid, que en 2011 concedió la incapacidad laboral a una trabajadora afectada por este síndrome, constituyen ejemplos de regulaciones o recomendaciones frente a este problema medioambiental. Un trastorno que ha llegado al gran público gracias a un personaje de la conocida serie Better Call Saul, que lo padece en su primera temporada.

¿Tiene tratamiento la hipersensibilidad electromagnética?

Algunos especialistas opinan que las personas que sufren electrohipersensibilidad podrían tener un sistema inmune más débil o una mayor vulnerabilidad a los efectos de estas radiaciones, como si se tratase de una especie de alergia. Aunque la expansión de las nuevas tecnologías, que hace que en los países desarrollados la mayor parte de la población viva rodeada de ondas electromagnéticas ya desde el útero materno, podría estar detrás de este fenómeno y hacer que se multiplique el número de afectados a corto plazo.

Todavía no se conoce ningún tratamiento que corrija la hipersensibilidad electromagnética, y se ha observado que los afectados se hacen progresivamente más sensibles a campos con emisiones cada vez más débiles, por lo que lo único que pueden hacer para aliviar sus síntomas es evitar la exposición todo lo posible, tomando medidas como:

• Solicitar que un especialista examine su hogar y lugar de trabajo para que determine las principales fuentes de radiación que le podrían estar afectando, para minimizar la exposición a sus emisiones.

• Sustituir los teléfonos inalámbricos por teléfonos fijos, y las redes wifi por conexión por cable (ethernet).

• No utilizar el teléfono móvil a menos que sea imprescindible y, en ese caso, hacerlo en zonas con buena cobertura y utilizando el altavoz para mantenerlo lo más apartado posible de la cabeza.

• Emplear tejidos naturales y evitar los sintéticos (que favorecen la electricidad estática), tanto en la ropa de hogar como en las prendas de vestir.

• Ventilar la casa como mínimo 15 minutos cada día.

• Eliminar del dormitorio ordenadores, televisores, teléfonos móviles o inalámbricos, radio-despertadores eléctricos, o cualquier dispositivo similar y, en caso de no disponer de otro sitio en la casa donde ponerlos, mantenerlos desconectados cuando no se estén utilizando.

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Salud en cifras

1%
de la población padece algún trastorno del espectro autista (TEA)
'Fuente: 'Fundaciones del ámbito social y de salud, Ampans y Althaia''

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