PUBLICIDAD

¿Por qué nos suenan las tripas?

Las tripas pueden emitir sonidos audibles debido a los movimientos del sistema digestivo y al paso de alimentos y gases por él. Descubre cómo evitar los rugidos de la barriga, y en qué casos indican un problema de salud.
Escrito por Caridad Ruiz, periodista especializada en salud y nutrición
Ruido de tripas

La situación es la siguiente: asistes a una reunión de trabajo poco después de una buena comilona o, por el contrario, los asistentes lleváis varias horas sin probar bocado. De pronto, se hace el silencio y entonces se oye un ruido fisiológico que procede de lo más hondo del organismo de alguno de los presentes. No hay duda: las tripas de alguien han empezado a protestar sonoramente...

Este rugir de tripas es un fenómeno que tiene su propio nombre científico. “Su nombre técnico es borborigmos”, nos comenta el doctor Antonio M. Moreno García, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Puerta del Mar de Cádiz. El origen está en la intensa actividad del sistema gastrointestinal. “Se deben al movimiento en el interior del estómago y del intestino de los alimentos más o menos líquidos, según la fase de la digestión en la que se encuentren, y de los gases que se van produciendo en dicho proceso. El paso de este conjunto líquido-gaseoso, junto al peristaltismo, o movimiento del intestino en los distintos tramos del aparato digestivo, ocasiona dicho sonido”, añade.

Comer despacio masticando bien los alimentos, no fumar, no mascar chicle, y beber líquidos sin gas y de un vaso ayudarán a evitar que te suenen las tripas

Y es que aunque no seamos conscientes de ello los órganos encargados de la digestión y asimilación de nutrientes están en constante movimiento. El doctor Moreno García nos ofrece una explicación muy gráfica: “nuestro aparato digestivo no es un conjunto de cañerías o de tubos rígidos”. En realidad, el paso del alimento por el sistema digestivo es muy complejo. Dentro de nuestro intestino existen muchas conexiones nerviosas complejas que coordinan los músculos, provocando unas contracciones o peristalsis en diferentes tramos, que ayudan a propulsar el contenido que se encuentra en su interior para que el organismo asimile los nutrientes. “Este sistema se encuentra en movimiento constante, con momentos de menor o mayor actividad, y no solo cuando ingerimos alimentos”, añade.

¿Las tripas suenan más cuando se tiene hambre?

A menudo achacamos esos ruidos de la tripa al hambre, pero no es así. Se producen tanto con el estómago lleno, como vacío, aunque “en esta situación podemos ser más conscientes de su sonido”, afirma el doctor Moreno García. Además, cuando la sensación de hambre se despierta, y pensamos en comida, o ponen delante de nosotros un plato con vituallas, inmediatamente empezamos a salivar y el intestino empieza a removerse, expectante a lo que está por venir.

Pero como el estómago se encuentra vacío, solo con gas, la saliva que estás generando y los jugos gástricos que también se han empezado a secretar ante la perspectiva de una buena comida, sus movimientos pueden provocar “borborigmos con algo más de intensidad” –comenta el especialista en aparato digestivo–, y sin nada en el estómago que los amortigüe. Para reducirlos, y mientras no sea posible comer, se puede beber a pequeños sorbos un vaso de agua u otro líquido sin gas, como una infusión.

Cómo evitar los ruidos de la barriga

En general, la idea es intentar evitar que nuestro sistema digestivo se llene de aire, que además es origen de una gran incomodidad. El doctor Antonio M. Moreno García nos da una serie de recomendaciones para que estos ruidos no arruinen nuestra imagen social:

  • Comer despacio

    Comer despacio y masticar bien los alimentos: “es importante realizar cinco comidas al día y tomarse al menos 20 minutos en cada una de ellas”, aconseja.

  • Bebidas con gas

    Evita o reducir la ingesta de bebidas con gas: refrescos, gaseosas, aguas carbonatadas… utilizan el dióxido carbónico para intensificar el sabor y el aroma, pero causan gases que se acumulan en el organismo.

  • No fumar

    No fumar: al aspirar del cigarrillo se traga aire y, como bien sabes, otras muchas sustancias que resultan muy perjudiciales para la salud.

  • Bebidas alcohólicas

    No consumir bebidas alcohólicas: el alcohol ralentiza la musculatura del tubo digestivo; por este motivo, el alimento tarda más tiempo en abandonar el estómago y el intestino, lo que provoca más gases dentro del tracto digestivo.

  • No comer chicle

    No comer chicle ni caramelos: cuando se masca chicle o se chupa un caramelo se deglute mucho aire.

  • Botella de agua

    No beber directamente de las botellas o botes: es preferible verter el líquido que se va a ingerir en un vaso.

  • Brócoli

    Reducir los alimentos más flatulentos: conviene moderar el consumo de legumbres, o seguir el siguiente consejo: cuando se ponen a cocer y el agua entra en ebullición, cambiar el agua. También hay algunas verduras que provocan más gases, como las coles (en sus diferentes variedades), el brócoli, o la coliflor.

  • Hablar mientras se come

    No hablar mientras se come: seguir el viejo consejo de no hablar en la mesa, ya que conversar favorece la entrada de aire.

  • Fibra

    Evitar tomar alimentos con mucha fibra: si se quiere incrementar el consumo de alimentos ricos en fibra, hay que hacerlo de forma progresiva, y siempre con una ingesta adecuada de agua.

  • Realizar ejercicio físico

    Realizar ejercicio de forma regular: practicar un deporte adecuado a la condición física de cada persona ayuda a mejorar la motilidad del tubo digestivo, evitando la acumulación de gases.

  • Medicamentos

    No consumir ningún medicamento sin consultar con el médico.

Cuándo el sonido de las tripas puede indicar un problema de salud

Estos ruidos provenientes de nuestro estómago no suelen ser síntoma de ningún problema de salud, y generalmente son inofensivos, pero en algunas ocasiones sí pueden ser síntoma de:

  • Diarrea: los ruidos se deben al paso rápido del contenido gástrico y de los gases por el intestino.
  • Obstrucción intestinal: cuando ocurre, la musculatura del intestino realiza unas contracciones vigorosas para intentar que el contenido pase por una zona estrecha, y los ruidos entonces se hacen muy perceptibles.

No obstante, como nos dice el doctor Moreno, es mejor consultar con un especialista y “no demorar la consulta” si se dan las siguientes circunstancias en personas mayores de 50 años:

  • Si los ruidos interfieren en su vida hasta llegar a impedir el descanso.
  • Si tras seguir los consejos anteriores no se experimenta mejoría.
  • Si además existe una pérdida de peso.

Se mueve, pero no suena

El hecho contrario, es decir, no percibir ningún ruido, aunque notemos que nuestro sistema digestivo se mueve como el centrifugado de una lavadora puede ser síntoma de algunas enfermedades:

  • Íleo paralítico o parálisis del intestino: “Nuestro aparato digestivo, como mecanismo de defensa, produce una anulación del movimiento intestinal, cuando tiene inflamación en alguna de sus estructuras o glándulas, como el páncreas en el caso de una pancreatitis aguda”, señala el doctor. Se suele acompañar de otros síntomas como distensión o dolor abdominal, náuseas o vómitos, ausencia o disminución de las defecaciones, o eliminación del gas por vía anal.
  • Alteraciones en el equilibrio electrolítico: como hipopotasemia, es decir, disminución de los niveles de potasio en sangre.
  • Consumo de fármacos derivados de los opiáceos.

Actualizado: 27 de noviembre de 2019

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD