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Cómo educar a tu perro sin castigos
Si deseas adiestrar a tu perro con buenos resultados y sin autoritarismo, conoce la educación canina en positivo, basada en el refuerzo de las buenas acciones y comportamientos, y libre de gritos y castigos.
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Por qué educar a tu perro sin emplear los castigos

Por qué educar a tu perro sin emplear los castigos

En generaciones anteriores –familias en las que el padre se situaba como el jefe del grupo, el que traía el salario a casa y aplicaba la disciplina para corregir las conductas consideradas equivocadas–, era habitual que el autoritarismo y los castigos constituyeran la norma en la educación de las personas. Actitudes rígidas, muchas veces violentas, que se alejan del aprendizaje para situarse en la sumisión de otros. Ahora se sabe que para educar no son necesarios los gritos, los castigos, ni las actitudes impositivas. Y no sólo en la educación humana, sino también cuando hablamos de nuestros amigos caninos.

“No sólo se puede educar al perro sin autoritarismo, sino que se debe”, afirma la educadora canina Ingrid Ramón, para la que nosotros, como cuidadores, no debemos ser una autoridad para el perro, hemos de ser su guía, “alguien que le enseñe lo que puede y lo que no puede hacer”.

En este sentido, la autora de Entiende y educa a tu perro señala que para enseñar al can no son necesarios castigos ni artilugios de castigo, gritarles o pegarles, recursos que aún muchos cuidadores siguen empleando, pese a que en la actualidad se conocen los sistemas de aprendizaje del perro. “Los mejores resultados se consiguen sin este tipo de adiestramiento autoritario”, dice.

Qué ocurre cuando gritas o castigas al perro

Los gritos y los castigos no son ni necesarios ni recomendables para nuestra mascota, porque lo único que logramos con ellos es romper directamente la relación que tenemos con el perro. “La relación con el can ha de ser de guía, de ayuda, de alguien que te enseña, te ayuda y te evita peligros. Si la convertimos en una relación de castigo lo único que hace el animal es obedecer por miedo, y automáticamente la relación positiva se ha roto”, insiste la educadora en positivo.

Establecer por tanto una relación de castigador-castigado, supone estrés y deterioro físico para el perro: “Las repercusiones de los castigos y los gritos son numerosas: desde hacer agresivo a un perro que no lo era, a que el animal tenga miedos, problemas de salud, o sea inestable, entre otras”.

Actualizado: 27 de Agosto de 2018

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