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Diseñan un nuevo antibiótico de amplio espectro basado en el arsénico

Un nuevo antibiótico natural de amplio espectro que incluye arsénico –arsinotricina– en su composición ha demostrado su eficacia contra gran variedad de bacterias, y quieren desarrollarlo para su uso clínico.
Escrito por: Eva Salabert

17/04/2019

Nuevo antibiótico basado en el arsénico

Científicos estadounidenses han desarrollado el primer y único antibiótico natural que incluye arsénico –una sustancia tóxica– en su composición. Se trata de arsinotricina (AST), un medicamento que ha sido probado en un estudio publicado en Nature, y cuyos resultados han mostrado su eficacia contra bacterias como la Escherichia Coli, que puede provocar graves infecciones intestinales, o Enterobacter Cloacae, un patógeno responsable de infecciones en las unidades de cuidados neonatales e intensivos.

La resistencia a los antibióticos constituye una problema de salud pública en todo el mundo, porque las bacterias multirresistentes afectan a millones de personas cada año y, solo en España, son la causa de miles de muertes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que los fármacos empleados para tratar enfermedades infecciosas como la tuberculosis, la neumonía, la gonorrea o la salmonelosis son cada vez menos efectivos, y por eso es necesario desarrollar nuevos medicamentos para combatirlas.

Arsinotricina es un antibiótico natural que ha mostrado su eficacia contra bacterias como la 'Escherichia Coli', que puede provocar graves infecciones intestinales

El nuevo antibiótico de amplio espectro, que ha sido elaborado a raíz de las bacterias del suelo, podría convertirse en una nueva y potente opción terapéutica contra estas patologías y otros tipos de infecciones. Además, también se ha probado contra Mycobacterium Bovis, que causa la tuberculosis en el ganado vacuno, por lo que podría resultar útil para tratar la tuberculosis en las personas.

El arsénico, un veneno y una cura

A pesar de que contiene arsénico, que se considera una toxina y un carcinógeno, el uso de agentes arsenicales como antimicrobianos no es nuevo, y ya en 1908 Paul Ehrlich ganó el Nobel de Medicina tras descubrir una cura contra la sífilis basada en arsénico, mientras que en la actualidad los arsenicales todavía se emplean en el tratamiento de enfermedades tropicales, para prevenir patologías infecciosas en las aves de corral, y en la quimioterapia contra la leucemia.

Los investigadores aseguran que las pruebas de toxicidad de arsinotricina en células sanguíneas humanas han demostrado que no les causa ningún daño, y ahora su objetivo es patentar su descubrimiento y comenzar a trabajar con la industria farmacéutica para desarrollar este compuesto y convertirlo en un nuevo fármaco, un proceso largo y costoso que puede prolongarse durante unos 10 años.

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