El fútbol fitness, beneficioso para mujeres tratadas de cáncer de mama

El fútbol fitness parece ser una forma de entrenamiento beneficiosa para las mujeres que han sido tratadas por cáncer de mama, pues mejora su fuerza muscular, su equilibrio y la densidad ósea, según un estudio de más de 15 años.
Escrito por: Natalia Castejón

27/04/2021

El fútbol fitness mejoraría la salud tras tratarse por cáncer de mama

El fútbol es una actividad física en la que intervienen muchos factores como la fuerza muscular, el equilibrio o la coordinación, entre otros, y un estudio ha desvelado que las mujeres que han sido tratadas por cáncer de mama que practican el fútbol como ejercicio fitness dos veces a la semana durante un año mejoran sustancialmente su salud.

Concretamente, la investigación encontró que esta forma de entrenamiento era beneficiosa para la fuerza muscular, el equilibrio y la densidad ósea de las mujeres tras el cáncer de mamá. La investigación se ha publicado en Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports y ha sido llevada a cabo con un grupo de 68 mujeres de entre 23 y 74 años, de las que 46 realizaron sesiones de fútbol fitness dos veces a la semana durante un año, y el resto sirvió como grupo de control.

Tras un año practicando fútbol las mujeres mejoraron un 27,5% el equilibrio, un 8,4% la fuerza muscular en las piernas y hasta un 2,5% la densidad ósea en la columna lumbar

Las sesiones deportivas incluían calentamiento, fútbol, ejercicios fitness y juegos en grupos. Los resultados se obtuvieron tras el análisis de la salud de las mujeres a los seis y 12 meses, y los parámetros que se midieron fueron la presión arterial, la grasa corporal, la fuerza ósea y muscular, el estado físico, el equilibrio y el colesterol; además, las participantes rellenaron un cuestionario sobre su calidad de vida y su energía.

El fútbol no aumenta el riesgo de linfedema tras el cáncer de mama

Los hallazgos indicaron que tras un año de realizar esta práctica deportiva las mujeres habían mejorado un 27,5% el equilibrio, un 8,4% la fuerza muscular en las piernas, y hasta un 2,5% la densidad ósea en la columna lumbar. Incluso aquellas que solo pudieron entrenar una vez a la semana también lograron mejorar su fuerza ósea en el fémur. Todo ello hizo que se redujeran las barreras físicas en las actividades cotidianas.

“El hecho de que el equilibrio y la fuerza muscular mejoren al mismo tiempo es una gran ventaja, porque a largo plazo esto puede reducir el riesgo de caídas y fracturas de huesos”, explica Jacob Uth, líder del estudio. “Es alentador que incluso una pequeña cantidad de entrenamiento pueda producir estas mejoras, porque sabemos que el tratamiento para el cáncer de mama puede acelerar la pérdida natural de masa ósea relacionada con la edad y, por lo tanto, aumentar el riesgo de osteoporosis”.

Por otro lado, otro de los problemas que presenta una de cada tres mujeres que han sido tratadas por cáncer de mamá es el linfedema, una hinchazón crónica de las extremidades, en este caso concretamente en el brazo del lado donde se extirpa la mama. Este estudio ha demostrado que el riesgo de linfedema no aumenta por practicar fútbol, ya que algunos sanitarios desaconsejaban el esfuerzo físico tras el tratamiento de los tumores, pues creían que aumentaba el riesgo de desarrollar esta afección.

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