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Hacer ejercicio no frena la progresión de los síntomas de la demencia

Un estudio demuestra que el entrenamiento aeróbico y de fuerza no mejora los síntomas de personas con demencia de leve a moderada y puede incluso empeorar el deterioro cognitivo en estos pacientes.
Escrito por: Natalia Castejón

21/05/2018

Personas mayores realizando ejercicio de pesas

Los pacientes mejoraron su forma física pero no se tradujo en mejoras en su independencia cotidiana.

Hacer ejercicio podría ayudar a prevenir el azhéimer y otros tipos de demencia en personas sanas según exponen varios estudios. Sin embargo, una nueva investigación realizada por la Universidad de Oxford ha encontrado que estas mejoras no se producen en personas ya diagnosticadas de demencia leve, al demostrar en un importante número de pacientes en las primeras etapas de la enfermedad que tras realizar actividad física cardiovascular o de fuerza durante varios meses, no solo no veían frenada la progresión de sus síntomas, sino que el deterioro cognitivo asociado a esta enfermedad neurodegenerativa podría empeorar.

El estudio que lo ha demostrado ha sido publicado en la revista BJM y ha contado con la participación de 494 individuos de más de 70 años de edad diagnosticados con demencia leve o moderada. De estos pacientes, 329 realizaron un entrenamiento con una intensidad de moderada a alta que consistía en levantamiento de pesas o montar en bicicleta, con una frecuencia de dos días a la semana durante cuatro meses, mientras que el resto mantuvieron su actividad y cuidados habituales.

Hacer pesas o montar en bicicleta mejora la forma física de los pacientes con demencia, pero no mejora sus síntomas

Mejor forma física, empeoramiento de los síntomas

Los resultados mostraron que los pacientes que habían llevado a cabo el entrenamiento mejoraron su forma física a corto plazo, aunque esto no se tradujo en mejoras en su independencia cotidiana, incluido el riesgo de caídas, ni en la calidad de vida ni en los beneficios conductuales. Además, y como punto más importante, no experimentaron mejoras en los síntomas de la demencia, e incluso se observó que habían empeorado, aunque de forma leve.

La conclusión a la que llegan los investigadores es que un programa de entrenamiento aeróbico y de fuerza media o alta no frena la progresión del deterioro cognitivo en personas diagnosticadas con demencia leve o moderada, e incluso puede empeorar en este aspecto, por lo que solo tiene efectos positivos sobre la aptitud física. Los autores creen que son necesarios más estudios con otros tipos de ejercicio, como el pilates o el yoga, para ampliar estas conclusiones.

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