Anticuerpos COVID-19 y vacunas, menos efectivos ante nuevas variantes

Nuevas evidencias científicas revelan que los anticuerpos generados contra el SARS-CoV-2 tras pasar el COVID-19, o tras ser vacunado, pueden ser evadidos por las variantes del coronavirus identificadas en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.
Escrito por: Eva Salabert

05/03/2021

Anticuerpos COVID-19 y nuevas variantes

Tres de las nuevas variantes del SARS-CoV-2, en concreto las que se han identificado en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica, pueden eludir a los anticuerpos que funcionan contra el coronavirus original, tanto si dichos anticuerpos fueron generados de forma natural por el organismo de los pacientes con COVID-19, como si son consecuencia de la administración de una vacuna o medicamentos basados en anticuerpos para prevenir o tratar esta enfermedad. Esta es la conclusión de un nuevo estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos).

En experimentos realizados en laboratorios, los investigadores comprobaron que con independencia de que los anticuerpos se hubiesen producido en respuesta a la infección natural o a la vacunación, o que se tratase de anticuerpos purificados elaborados para su uso en fármacos, son necesarios más anticuerpos para poder neutralizar las nuevas variantes del virus.

Algunas personas, especialmente las de mayor edad y las inmunodeprimidas, pueden no producir niveles tan altos de anticuerpos y es posible que no tengan suficientes

Los resultados del estudio, que se han publicado en Nature Medicine, indican que es posible que los medicamentos y las vacunas que se han desarrollado hasta ahora para combatir el COVID-19 pierdan eficacia si las nuevas variantes se vuelven dominantes, algo que los expertos consideran inevitable.

10 veces más anticuerpos para protegerse del SARS-CoV-2

Michael S. Diamond, autor principal del estudio, ha dicho: “Nos preocupa que las personas de las que se espera que tengan un nivel protector de anticuerpos, porque han tenido COVID-19 o han sido vacunadas contra él, puedan no estar protegidas contra las nuevas variantes. Hay una gran variación en la cantidad de anticuerpos que una persona produce en respuesta a la vacunación o a la infección natural. Algunas producen niveles muy altos, y probablemente seguirían estando protegidas contra las nuevas y preocupantes variantes. Pero algunas, especialmente las de mayor edad y las inmunodeprimidas, pueden no producir niveles tan altos de anticuerpos. Si el nivel de anticuerpos necesario para la protección se multiplica por diez, como indican nuestros datos, es posible que no tengan suficientes. La preocupación es que las personas que más necesitan protección son las que menos probabilidades tienen de tenerla”.

Para realizar el estudio, los científicos compararon las variantes del coronavirus con los anticuerpos que estaban en la sangre de las personas que se habían recuperado del COVID-19 o que habían recibido la vacuna de Pfizer. Además, analizaron los anticuerpos presentes en la sangre de ratones, hámsters y monos a los que se había administrado una vacuna experimental contra la infección por coronavirus desarrollada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington y se puede aplicar por la nariz.

Niveles de anticuerpos similares a los necesarios para neutralizar al coronavirus original fueron capaces de neutralizar también a la variante británica del SARS-CoV-2 –conocida como B.1.1.7–, sin embargo, en el caso de las otras dos variantes mencionadas se necesitaban entre 3,5 y 10 veces más anticuerpos para conseguir la neutralización de las variantes B.1.135 (Sudáfrica) y B.1.1.248 (Brasil).

En las pruebas realizadas con anticuerpos monoclonales (réplicas de anticuerpos individuales con una gran capacidad para neutralizar al coronavirus original) se observó que los resultados que obtenían contra las nuevas variantes oscilaban entre una gran eficacia y ninguna eficacia.

Ajustar las estrategias de vacunación frente al coronavirus

Cada una de las variantes del virus tenía varias mutaciones en la proteína espiga (S) y por ello los investigadores desarrollaron un panel de virus con mutaciones individuales con el objetivo de estudiar el impacto de cada mutación, y comprobaron que casi toda la variación en la eficacia de los anticuerpos se podía atribuir a un solo cambio de aminoácido en esta proteína, denominado E484K.

“Tendremos que examinar continuamente los anticuerpos para asegurarnos de que siguen funcionando, y ajustar nuestras estrategias de vacunación y tratamiento con anticuerpos”

Encontraron el E484K en las variantes B.1.135 (de Sudáfrica) y B.1.135 (de Brasil), pero no en la B.1.17 (de Reino Unido). Esto podría explicar por qué una de las vacunas se ha probado en Sudáfrica ha resultado mucho menos eficaz en este país –donde está muy extendida la variante B.1.135– que en Estados Unidos, donde esta variante es infrecuente.

Diamond ha afirmado que aún no saben con exactitud “cuáles van a ser las consecuencias de estas nuevas variantes. Los anticuerpos no son la única medida de protección; es posible que otros elementos del sistema inmunitario puedan compensar la mayor resistencia a los anticuerpos. Eso se determinará con el tiempo, epidemiológicamente, a medida que veamos lo que ocurre cuando estas variantes se extienden” Y añade que, en cualquier caso, “está claro que tendremos que examinar continuamente los anticuerpos para asegurarnos de que siguen funcionando a medida que surgen y se extienden nuevas variantes, y ajustar potencialmente nuestras estrategias de vacunación y tratamiento con anticuerpos”.

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