La gabapentina favorece la recuperación funcional tras un ictus

El tratamiento diario con el fármaco gabapentina durante seis semanas después de un accidente cerebrovascular permite restaurar las funciones motoras y recuperar el movimiento de las extremidades, según un estudio en ratones.
Escrito por: Eva Salabert

26/05/2022

La gabapentina favorece la recuperación del ictus

Muchos medicamentos que ya están aprobados para tratar determinadas enfermedades pueden ser útiles para combatir otros problemas de salud o sus secuelas, y este podría ser el caso de la gabapentina, un fármaco que en la actualidad se prescribe para controlar las convulsiones y reducir el dolor nervioso y que se ha comprobado que también puede favorecer la recuperación del movimiento tras un accidente cerebrovascular (ACV) porque ayuda a que las neuronas del lado del cerebro que no ha sido dañado asuman las funciones de las células perdidas, según muestra un estudio en ratones.

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Científicos de la Universidad Estatal de Ohio han realizado experimentos en los que imitaron el accidente cerebrovascular isquémico en las personas, que se produce cuando un coágulo bloquea el flujo sanguíneo y las neuronas de la región del cerebro afectada mueren. Administraron gabapentina a diario a los ratones durante seis semanas después de un accidente cerebrovascular y con ello restauraron las funciones motoras finas en las extremidades superiores de los animales, observando que esta recuperación funcional continuó tras suspender el tratamiento.

El equipo de investigadores había descubierto previamente que la gabapentina bloquea la actividad de una proteína –la proteína del receptor neural alfa2delta2– que, cuando se expresa en niveles elevados después de que ocurra una lesión en el cerebro o en la médula espinal, impide que crezcan los axones, un componente de las células nerviosas que se encargan de transmitir mensajes.

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“Cuando esta proteína es alta, interfiere con la recuperación neurológica”, dijo la autora principal Andrea Tedeschi, profesora asistente de neurociencia en la Facultad de Medicina del Estado de Ohio. “Imagine que esta proteína es el pedal del freno y la recuperación es el acelerador. Puede presionar el pedal del acelerador, pero no puede acelerar mientras también esté presionando el pedal del freno”, dijo Tedeschi. “Si comienzas a levantar el pedal del freno y presionas continuamente el acelerador, realmente puedes acelerar la recuperación. Creemos que ese es el efecto de la gabapentina en las neuronas, y hay una contribución de las células no neuronales que aprovechan este proceso y lo hacen aún más efectivo”.

El tratamiento activó el movimiento voluntario de las extremidades

El tratamiento de un ictus isquémico se dirige específicamente a restablecer el flujo sanguíneo en el cerebro lo más rápidamente posible, pero este estudio, que se ha publicado en la revista Brain, sugiere que la gabapentina no está indicada para esa etapa aguda, ya que los resultados de la recuperación fueron parecidos si el tratamiento con este medicamento se inició una hora, o un día después de la lesión.

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Los investigadores observaron que tras el accidente cerebrovascular las neuronas motoras situadas en el lado no dañado o contralateral del cerebro de los ratones empezaron a generar axones que restauraron las señales desde el sistema nervioso central para activar el movimiento voluntario de las extremidades superiores que habían sido silenciadas por la muerte neuronal. Esto muestra la capacidad del sistema nervioso central para reparar estructuras, conexiones y señales dañadas.

El tratamiento con gabapentina durante seis semanas tras un accidente cerebrovascular permitió restaurar las funciones motoras finas en las extremidades superiores de los ratones

“El sistema nervioso de los mamíferos tiene cierta capacidad intrínseca para repararse a sí mismo”, afirmó Tedeschi, que también es miembro del Programa de Lesiones Cerebrales Crónicas del Estado de Ohio. “Pero descubrimos que este aumento en la plasticidad espontánea no fue suficiente para impulsar la recuperación. Los déficits funcionales no son tan severos en este modelo experimental de accidente cerebrovascular isquémico, pero son persistentes”.

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Después de producirse una lesión las neuronas tienden a “hiperexcitarse” y esto conduce a una señalización excesiva y a contracciones musculares que pueden desencadenar movimientos incontrolados y dolor. La proteína del receptor neural alfa2delta2 contribuye al desarrollo del sistema nervioso central, pero su sobreexpresión tras el daño neuronal frena el crecimiento del axón e incrementa la hiperexcitabilidad.

El tratamiento con gabapentina se encarga de inhibir las subunidades alfa2delta1/2 y permite que el sistema nervioso central se recupere adecuadamente. Los hallazgos del estudio destacan el gran potencial que tiene reutilizar la gabapentina como una prometedora opción terapéutica para la reparación del accidente cerebrovascular.

Actualizado: 27 de mayo de 2022

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