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Un nuevo fármaco, eficaz para tratar el cáncer de vejiga metastásico

El medicamento experimental TAK-228 ha frenado la progresión del cáncer de vejiga metastásico en cuatro de los siete pacientes a los que se ha administrado, y sus resultados mejoran al combinarse con otros tratamientos.
Escrito por: Eva Salabert

26/08/2019

Ilustración 3D de la vejiga

El cáncer de vejiga metastásico que no responde a los tratamientos tradicionales podría combatirse con un nuevo fármaco –TAK-228–, que actúa inhibiendo la proteína mTORC1/2, que suele estar presente en los tumores. La efectividad de este medicamento –desarrollado por la compañía farmacéutica japonesa Takeda– se ha probado en un estudio realizado por científicos del Grupo de investigación en terapia molecular del cáncer del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y médicos del Hospital del Mar.

Los resultados preliminares del trabajo se han publicado en Molecular Cancer Research, y han demostrado que TAK-228 lograba frenar el crecimiento del tumor y la progresión de la enfermedad en cuatro de los siete pacientes a los que se administró –a pesar de que estos enfermos no habían respondido a otros tratamientos, incluyendo la inmunoterapia–, y que sus buenos resultados aumentan cuando se combina con otros tratamientos.

El fármaco TAK-228, más eficaz contra un subgrupo de tumores de vejiga

Los investigadores analizaron la eficacia del fármaco en líneas celulares de cáncer de vejiga que habían sido cultivadas in vitro, y también implantadas en ratones, y en tejido procedente de tumores humanos, y comprobaron que resultaba más efectivo en un determinado subgrupo de tumores que presentan ciertas características en concreto unas alteraciones genéticas que se pueden emplear como dianas terapéuticas.

TAK-228 inhibe una proteína fundamental en el desarrollo y la propagación de los tumores de vejiga y también actúa contra una alteración genética específica

Joaquim Bellmunt, director del IMIM y principal autor del trabajo, ha explicado que descubrieron que TAK-228 no solo inhibía mTORC1/2 –una proteína que desempeña un papel fundamental en el desarrollo y la propagación de los tumores–, sino que también actúa contra una alteración genética específica –una diana molecular–, lo que aumenta las expectativas sobre su uso.

En la actualidad solo existe un tratamiento dirigido a una diana molecular en cáncer de vejiga, que es diferente de la quimioterapia o la radioterapia, y Bellmunt señala que el medicamento que han evaluado se podría convertir en una segunda potencial diana terapéutica destinada a pacientes con este tipo de cáncer porque es capaz de actuar contra determinadas alteraciones genéticas presentes en los tumores.

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