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CRISPR puede evitar que el cáncer de mama triple negativo progrese

El cáncer de mama triple negativo podría combatirse con una técnica de edición de genes CRISPR, que al inyectarse en el cuerpo permitiría frenar el crecimiento de este tumor tan agresivo y evitar que provoque una metástasis.
Escrito por: Eva Salabert

27/08/2019

Ilustración sobre el CRISPR

El cáncer de mama triple negativo –que constituye el 12% de todos los cánceres de mama– es el que tiene la tasa más alta de mortalidad porque no responde bien a los tratamientos habituales y suele desencadenar metástasis, por lo que los científicos buscan terapias alternativas específicamente dirigidas a este agresivo tumor, que resulten eficaces y seguras para las pacientes.

Ahora, un nuevo ensayo realizado en el Boston Children's Hospital (Estados Unidos) con células tumorales humanas y ratones ha comprobado la efectividad de una técnica de edición de genes CRISPR que, tras encapsularse en un nanogel –elaborado con moléculas grasas no tóxicas e hidrogeles– e inyectarse en el organismo, podría frenar el crecimiento de esta neoplasia.

Eficaz contra las células cancerosas, sin dañar tejidos sanos

El estudio, que se ha publicado en PNAS, ha comprobado por primera vez la eficacia de una herramienta CRISPR para impedir el desarrollo de un tumor in vivo. El sistema que han probado usa anticuerpos capaces de reconocer de forma selectiva a las células cancerosas, por lo que no es tóxico para los tejidos sanos.

La terapia CRISPR que han probado usa anticuerpos capaces de reconocer a las células cancerosas, por lo que no es tóxica para los tejidos sanos

Los resultados del ensayo mostraron que esta técnica detectaba tumores de mama y eliminaba un gen que promueve este tipo de cáncer –Lipocalin 2–, con una eficiencia de edición del 81% en el tejido tumoral, reduciendo el crecimiento del tumor en un 77% en los ratones, y sin dañar los tejidos normales.

La novedad del método empleado por estos investigadores es que han encapsulado el sistema de edición CRISPR en el interior de un nanolipogel blando y los anticuerpos unidos a la superficie del gel conducen a las nanopartículas CRISPR a la zona del tumor. Estas nanopartículas, al ser blandas y flexibles, lograron introducirse en las células cancerosas y eliminar el oncogén lipocalin 2, lo que atenuaba la agresividad del tumor y su propensión a causar metástasis.

Marsha Moses, una de las directoras del trabajo, afirma que este sistema CRISPR permite administrar una cantidad significativamente superior de medicamentos al tumor, y opina que se podría adaptar al tratamiento de los cánceres infantiles, e incluso servir para administrar fármacos convencionales, por lo que están estudiando estas posibilidades.

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