Ponen en duda que la depresión se deba a niveles bajos de serotonina

Para tratar la depresión se usan fármacos que corrigen los bajos niveles de serotonina, pero una investigación cuestiona su eficacia al no encontrar evidencia clara de que la depresión se deba a un déficit de serotonina o a un desequilibrio químico.
Escrito por: Eva Salabert

21/07/2022

Mujer joven con síntomas de depresión

La serotonina es popularmente conocida como la ‘hormona de la felicidad’ y durante años se ha considerado que una de las causas de la depresión era tener unos bajos niveles de serotonina. De hecho, la mayoría de los fármacos antidepresivos son inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), y se utilizan para tratar la depresión porque se supone que corrigen los niveles anormalmente bajos de esta hormona en el cerebro.

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Sin embargo, una amplia revisión de estudios previos que han liderado científicos de la University College of London (UCL) no ha encontrado evidencias que demuestren que los niveles de serotonina o su actividad sean responsables de la depresión. La nueva investigación ha analizado los metaanálisis y las revisiones sistemáticas relevantes sobre el tema –que incluían a decenas de miles de participantes– y sugiere que probablemente la depresión no está causada por un desequilibrio químico, por lo que pone en duda la efectividad de los antidepresivos para contrarrestarla.

“Siempre es difícil probar un resultado negativo, pero creo que podemos decir con seguridad que, después de una gran cantidad de investigación realizada durante varias décadas, no hay evidencia convincente de que la depresión sea causada por anomalías de la serotonina, particularmente por niveles más bajos o actividad reducida de la serotonina”, ha declarado la autora principal, la profesora Joanna Moncrieff, profesora de psiquiatría en UCL y psiquiatra consultora en North East London NHS Foundation Trust (NELFT).

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El consumo de antidepresivos se ha disparado

Los investigadores han explicado que los estudios muestran que hasta el 85-90% de la población cree que la depresión es causada por niveles bajos de serotonina o por un desequilibrio químico, y que esta creencia hace que las personas sean pesimistas sobre su recuperación y sobre la posibilidad de mejorar su estado de ánimo sin ayuda médica. Y consideran que esto es importante porque la mayoría de las personas cumplirán los criterios de ansiedad o depresión en algún momento de su vida.

Los eventos adversos tuvieron un gran impacto en la depresión, "lo que sugiere que el bajo estado de ánimo es una respuesta a la vida de las personas y no puede reducirse a una simple ecuación química”

“La popularidad de la teoría de la depresión del 'desequilibrio químico' ha coincidido con un gran aumento en el uso de antidepresivos. Las recetas de antidepresivos han aumentado dramáticamente desde la década de 1990, con uno de cada seis adultos en Inglaterra y el 2% de los adolescentes a los que ahora se les receta un antidepresivo en un año determinado”, afirma la psiquiatra, que añade: “Muchas personas toman antidepresivos porque se les ha hecho creer que su depresión tiene una causa bioquímica, pero esta nueva investigación sugiere que esta creencia no está basada en evidencia”.

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En España el consumo de ansiolíticos y antidepresivos aumentó un 4 y un 6%, respectivamente, entre noviembre de 2020 y noviembre de 2021, y los médicos prescribieron 54 millones de cajas de ansiolíticos y 45,1 millones de antidepresivos entre enero y noviembre de 2021, según datos del Ministerio de Sanidad.

Eventos estresantes asociados al bajo estado de ánimo y la depresión

En los estudios sobre los receptores de serotonina y el transportador de serotonina –la proteína a la que se dirigen la mayoría de los antidepresivos– se encontró una evidencia débil e inconsistente que sugiere niveles más altos de actividad de la serotonina en personas con depresión, pero los investigadores afirman que estos resultados probablemente se deban al uso de antidepresivos por las personas diagnosticadas con depresión, ya que tales efectos no se descartaron de manera confiable.

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Los investigadores también analizaron trabajos en los que se provocó una disminución artificial de los niveles de serotonina en cientos de individuos eliminando de su dieta habitual el triptófano –el aminoácido necesario para producir serotonina–. Se había señalado que estos estudios demuestran que el déficit de serotonina está relacionado con la depresión, pero en un metanálisis de 2007 y una muestra de estudios recientes encontraron que reducir la serotonina de esta forma no provocó depresión en cientos de voluntarios sanos.

Cuando revisaron otros trabajos con miles de personas en los que se analizaron variaciones genéticas, incluido el gen del transportador de serotonina, no hallaron diferencias en estos genes entre los pacientes con depresión y los individuos sanos de los grupos de control. Estos estudios también evaluaron los efectos de los eventos vitales estresantes y descubrieron que tenían un fuerte impacto sobre el riesgo de que las personas se deprimieran: cuantos más eventos estresantes había experimentado una persona en su vida, más probable era que estuviera deprimida.

“Nuestra opinión es que a los pacientes no se les debe decir que la depresión es causada por un nivel bajo de serotonina o por un desequilibrio químico”

Los autores de la investigación, que se ha publicado en Molecular Psychiatry, proponen que se realicen más investigaciones y se ofrezca a los pacientes un mayor asesoramiento sobre los tratamientos que, además, podrían basarse en el manejo de sucesos estresantes o traumáticos en la vida de las personas, como la psicoterapia, junto a la adopción de hábitos saludables como la práctica regular de ejercicio o el mindfulness (atención plena), además de prevenir los factores que contribuyen a la aparición de trastornos emocionales, como la pobreza, el estrés y la soledad.

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La profesora Moncrieff dijo: “Nuestra opinión es que a los pacientes no se les debe decir que la depresión es causada por un nivel bajo de serotonina o por un desequilibrio químico, y no se les debe hacer creer que los antidepresivos funcionan al atacar estas anomalías no comprobadas. No entendemos exactamente qué le están haciendo los antidepresivos al cerebro, y dar a las personas este tipo de información errónea les impide tomar una decisión informada sobre si tomar antidepresivos o no”.

El coautor, el Dr. Mark Horowitz, psiquiatra en formación y miembro de investigación clínica en psiquiatría en UCL y NELFT, concluye: “Un aspecto interesante en los estudios que examinamos fue cuán fuerte fue el efecto que tuvieron los eventos adversos de la vida en la depresión, lo que sugiere que el bajo estado de ánimo es una respuesta a la vida de las personas y no puede reducirse a una simple ecuación química”.

Actualizado: 22 de julio de 2022

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