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El ictus es la principal causa de muerte de las mujeres españolas

Cada año mueren 16.000 mujeres a consecuencia de un ictus, el doble que por cáncer de mama, a pesar de que se puede prevenir en el 90% de los casos, con cambios en el estilo de vida y detectando a tiempo sus primeros síntomas.
Escrito por: Natalia Castejón

26/10/2018

Ilustración de una mujer sufriendo un ictus

El ictus se ha convertido en la principal causa de discapacidad en el mundo y la primera causa de muerte en las mujeres españolas, según afirma la Sociedad Española de Neurología (SEN). Para ser conscientes de la enorme incidencia de las enfermedad cerebrovasculares hay que saber que se producen el doble de muertes por ictus que por cáncer de mama, y 14 veces más que las causadas por accidentes de tráfico.

Estos datos han sido expuestos con motivo del Día Mundial del Ictus, que tiene lugar cada 29 de octubre, con el objetivo de frenar el ictus, mediante la sensibilización y concienciación de las personas de la gravedad de este trastorno, y ofreciendo unas pautas concretas para que se pueda prevenir, detectar y tratar a tiempo, puntos clave para evitar miles de muertes anuales.

En España se producen 27000 muertes anuales a consecuencia de un ictus, 16000 de ellas en mujeres.

Miles de neuronas mueren cada minuto desde el comienzo de un ictus, por lo que identificar sus síntomas es clave para evitar la discapacidad o la muerte

Existen dos tipos de ictus, los isquémicos, que se producen cuando una arteria cerebral se obstruye, y los hemorrágicos, que se deben a la rotura de una de estas arterias. En España se producen cada año unos 120.000 casos de accidente cerebrovascular –el 85% de tipo isquémico–, que tienen como consecuencia la muerte de 27.000 personas, 16.000 de las cuales son mujeres.

Claves para prevenir un ictus

La mayor prevalencia del ictus en la población femenina se debe a los factores hormonales cambiantes durante su vida: embarazos, anticoncepción hormonal, menopausia… Pero a pesar de que los factores de riesgo como la edad o el sexo no se pueden cambiar, los expertos aseguran que el 90% de los casos de ictus se puede prevenir introduciendo pequeños cambios en los hábitos de vida y la alimentación. El Dr. Francisco Gilo, del Hospital Nuestra Señora del Rosario, ofrece unos consejos para ello:

  • Regular la presión arterial: una presión elevada constante puede engrosar las arterias y provocar su obstrucción.
  • Controlar la arteriosclerosis y la hipercolesterolemia: la acumulación de quistes sebáceos o de colesterol LDL en las paredes arteriales puede interrumpir la circulación de la sangre y causar ictus isquémicos.
  • Medicarse para la fibrilación auricular: este tipo de fármacos evitan la coagulación de la sangre, unos coágulos que podrían desplazarse hasta las arterias del cerebro y obstruirlas.
  • Tratar adecuadamente la diabetes: pues esta patología tiene efectos nocivos sobre las arterias; además, la hiperglucemia se asocia a más daños cerebrales en caso de ictus.
  • Control de la terapia hormonal para la menopausia y los anticonceptivos hormonales: estas hormonas pueden fomentar el desarrollo de coágulos.
  • Nada de drogas, tabaco ni alcohol: tienen la capacidad de contraer la musculatura de las arterias del cerebro, dificultando el paso del riego sanguíneo y aumentando el riesgo de ictus.
  • Precaución con las manipulaciones cervicales: un mal manejo de esta zona del cuello puede provocar una disección arterial, un tipo de desgarro arterial que puede causar un derrame cerebral.

Qué hacer ante la aparición de un ictus

Es fundamental reaccionar con rapidez ante los primeros signos que hacen sospechar de un accidente cerebrovascular. Por ello, si sientes dificultad a la hora de hablar, notas que tu boca está torcida, o tienes menos fuerza en uno de tus brazos, no dudes ni un momento en llamar al teléfono de emergencias.

La Dra. María Alonso de Leciñana, miembro de la SEN, ha subrayado que llamar es mucho más rápido que acudir a un hospital, pues cuando se recibe una de estas llamadas se activa el ‘código ictus’, en el que están coordinados servicios de urgencias y del hospital para tratar cuanto antes a los pacientes con estos síntomas.

Cada minuto que pasa después de un ictus es clave para la supervivencia del afectado, al igual que determinará el grado de discapacidad que sufrirá como consecuencia de este episodio. Según la Dra. Alonso de Leciñana, disponen de cuatro horas y media desde el comienzo del ictus para disolver un trombo, y de unas seis horas para extraer un coágulo, y explica que, aunque parezca mucho tiempo, no lo es, pues cada minuto fallecen miles de neuronas.

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