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Regenerar tejido cardíaco con células madre alogénicas es seguro

Tratar con células madre cardíacas alogénicas a un paciente que ha sufrido un infarto de miocardio es una opción segura y eficaz, y reduce el riesgo de que desarrolle insuficiencia cardíaca a largo plazo.
Escrito por: Eva Salabert

03/08/2018

Anatomía del corazón

Un ensayo clínico llevado a cabo por investigadores del Cibercv del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, ha demostrado que administrar células madre cardíacas alogénicas a pacientes que han experimentado un infarto agudo de miocardio (IAM) es una terapia segura que no produce efectos adversos ni rechazo, según ha afirmado Javier Bermejo, subdirector científico del Cibercv.

Francisco Fernández Avilés, que ha dirigido el estudio Caremi, cuyos resultados se han publicado en Circulation Research, ha explicado que este tipo de células madre, que se obtienen a partir de muestras de donantes, se pueden producir en grandes cantidades y almacenar con seguridad durante un prolongado periodo de tiempo, lo que permite que estén disponibles para utilizarse en cualquier momento, como cuando llega a urgencias un paciente con un infarto.

La terapia con células madre cardíacas procedentes de donantes sanos no causó efectos adversos ni rechazo en los pacientes que había sufrido un infarto

Esta disponibilidad supone una gran ventaja, ya que cuando el IAM afecta a una zona que supera el 20% del ventrículo izquierdo, los pacientes tienen un elevado riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca años después, cuando el tejido sano ya no es capaz de compensar el daño sufrido, y actualmente la única forma de prevenir dicho riesgo es recuperar cuanto antes el flujo sanguíneo en la arteria coronaria responsable del infarto.

Una terapia eficaz y sin efectos adversos

Las células empleadas en el nuevo estudio –que han sido desarrolladas por la empresa TiGenix– se produjeron con las muestras de tres donantes, y se pudo tratar con ellas a los 55 pacientes que participaron en el ensayo. Además son de gran calidad, ya que proceden de donantes cuyo tejido cardíaco se encuentra sano, y es posible comprobar su vitalidad antes y después de ser producidas e implantadas.

A pesar de que los pacientes a los que se administró el tratamiento habían sufrido un IAM recientemente (entre cinco y siete días antes) y todavía estaban convalecientes, la terapia no les provocó problemas de flujo coronario ni efectos adversos cardíacos ni de otro tipo, y también se descartó el riesgo de rechazo.

Para evaluar la efectividad del tratamiento sobre el tamaño del infarto y otros aspectos estructurales o funcionales del corazón, se sometió a los pacientes a estudios de resonancia magnética. Tras un año de seguimiento, todos ellos continúan con vida, por lo que se realizarán nuevos estudios con un mayor número de participantes y un seguimiento más prolongado para evaluar la eficacia a más largo plazo.

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