Descubren cómo se produce la pérdida de olfato por COVID-19

La anosmia asociada al COVID-19 no se debe a la infección de las neuronas que detectan y transmiten el sentido del olfato al cerebro, sino a una disfunción de las células de apoyo del epitelio olfatorio, según un estudio.
Escrito por: Eva Salabert

27/07/2020

Descubren cómo se produce la pérdida de olfato por coronavirus

La pérdida repentina del olfato, conocida como anosmia, es el principal sintoma neurológico de la infección por coronavirus y uno de los que aparecen antes, y se considera una de las manifestaciones del COVID-19 más comunes. Sin embargo, aunque hay estudios que sugieren que podría predecir la enfermedad mejor que otros síntomas bien conocidos como la fiebre y la tos, no se ha determinado cuáles son los mecanismo subyacentes a la pérdida del olfato en los pacientes con COVID-19.

Ahora, en una nueva investigación realizada por un equipo internacional de investigadores dirigidos por neurocientíficos de Harvard Medical School (HMS) se han identificado los tipos de células olfatorias más vulnerables a la infección por SARS-CoV-2, y se ha comprobado con sorpresa que las neuronas sensoriales que detectan y transmiten el sentido del olfato al cerebro no se encuentran entre dichos tipos de células vulnerables.

El SARS-CoV-2 afecta a la función de soporte de las células

Los resultados del estudio, que se han publicado en Science Advances, revelan que las neuronas sensoriales olfatorias no expresan el gen que codifica la proteína del receptor ACE2 que utiliza el coronavirus para introducirse en las células humanas, sino que ACE2 es expresado en células que proporcionan el soporte metabólico y estructural a las neuronas sensoriales olfatorias, así como a determinados grupos de células madre y células de los vasos sanguíneos.

Es muy poco probable que la infección por coronavirus dañe de forma permanente los circuitos neurales olfatorios y provoque una anosmia persistente

Estos hallazgos sugieren que la infección de tipos de células no neuronales puede ser la responsable de la anosmia en los pacientes con COVID-19 y contribuyen a un mejor conocimiento de la progresión de la enfermedad. Y, según ha explicado Sandeep Robert Datta, profesor adjunto de neurobología en el Instituto Blavatnik de HMS, indican que el SARS-CoV-2 provoca cambios en el sentido del olfato no a través de la infección de las neuronas, sino al afectar a la función de soporte de las células.

Este descubrimiento implica que en la mayoría de los casos es muy poco probable que la infección por coronavirus dañe de forma permanente los circuitos neurales olfatorios y provoque una anosmia persistente, añade Datta, una condición que se asocia a diversos trastornos emocionales y mentales, especialmente a la depresión y la ansiedad.

El SARS-CoV-2 provoca cambios en el sentido del olfato no a través de la infección de las neuronas, sino al afectar a la función de soporte de las células

La anosmia asociada a la infección por SARS-CoV-2, estaría por tanto relacionada con una pérdida temporal de la función de las células de soporte del epitelio olfatorio, que indirectamente causa cambios en las neuronas sensoriales olfatorias, afirman los autores del trabajo.

Según estos investigadores sus observaciones son consistentes con la hipótesis de que el coronavirus no infecta directamente las neuronas, sino que puede interferir con la función del cerebro al afectar a las células vasculares del sistema nervioso, aunque admiten que son necesarios estudios más completos para confirmarlo.

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