Los anticuerpos 'rebeldes', principales responsables de COVID-19 grave

Algunos pacientes con COVID-19 producen autoanticuerpos que atacan sus órganos y tejidos agravando la enfermedad, y pueden permanecer tras superar la infección, por lo que podrían ser responsables del COVID persistente.
Escrito por: Eva Salabert

21/05/2021

Anticuerpos rebeldes agravan el COVID-19

Más de un año después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la pandemia mundial por el SARS-CoV-2 todavía no está del todo claro por qué la infección por coronavirus es asintomática o cursa con síntomas leves en algunos pacientes, mientras que otros desarrollan COVID-19 grave e incluso mueren por su causa, aunque se sabe que una reacción excesiva del sistema inmune puede ser una de las principales razones por las que se agrava la enfermedad.

El desarrollo de anticuerpos que combatan eficazmente el COVID-19 es una de las grandes esperanzas para terminar con la pandemia a largo plazo, sin embargo, los anticuerpos desertores o traidores del sistema inmunitario –como han venido en llamarse estos autoanticuerpos– son también los principales culpables de los casos graves de COVID-19, según han revelado científicos de la Universidad de Yale en un artículo publicado en la revista Nature.

“Los anticuerpos son vitales para eliminar la infección, pero algunos pacientes con COVID-19 también desarrollan anticuerpos que dañan sus propias células y tejidos”

Estos anticuerpos rebeldes apuntan y reaccionan con los tejidos o los órganos de una persona de forma similar a como lo hacen aquellos que provocan enfermedades autoinmunes como el lupus o la artritis reumatoide. En los casos de COVID-19 pueden atacar tejidos sanos en el cerebro, los vasos sanguíneos, las plaquetas, el hígado y el tracto gastrointestinal, han indicado los investigadores. Cuantos más autoanticuerpos se detectaron, mayor fue la gravedad de la enfermedad en los pacientes.

Paradójicamente, el estudio también encontró que los autoanticuerpos también interfirieron con numerosas proteínas del sistema inmune que están destinadas a luchar contra las infecciones. “Es un arma de doble filo”, ha dicho Aaron Ring, profesor asociado de inmunobiología en Yale y principal autor del artículo. “Los anticuerpos son vitales para eliminar la infección, pero algunos pacientes con COVID-19 también desarrollan anticuerpos que dañan sus propias células y tejidos”.

Los autoanticuerpos pueden estar implicados en el COVID persistente

Está claro que en muchos casos el SARS-CoV-2 induce la producción de autoanticuerpos dañinos, dice Ring, pero también cabe la posibilidad de que algunos pacientes con COVID-19 tuvieran autoanticuerpos previamente que les hayan vuelto más susceptibles a la infección, afirma. Los ratones con los mismos autoanticuerpos, han indicado los autores del trabajo, fueron más propensos a infectarse con el coronavirus y tuvieron más probabilidades de morir por su causa.

En los casos de COVID-19, los autoanticuerpos pueden atacar tejidos sanos en el cerebro, los vasos sanguíneos, las plaquetas, el hígado y el tracto gastrointestinal

La persistencia de estos autoanticuerpos rebeldes podría ayudar a explicar también por qué algunas personas que han superado el COVID-19 pueden desarrollar posteriormente síntomas de COVID-19 persistente. “Esto podría ser un desafortunado legado del virus”, ha dicho Ring. “Nuestros hallazgos refuerzan la importancia de vacunarse” ha declarado Akiko Iwasaki, profesor de inmunobiología en Yale, que ha añadido: “El hecho de que incluso las infecciones leves se asocien con la producción de autoanticuerpos subraya las potenciales consecuencias para la salud a largo plazo del COVID-19”.

Para realizar el estudio el laboratorio de Ring trabajó en colaboración con el de Iwasaki y miembros del IMPACT team de la universidad –un grupo de científicos, estudiantes y médicos que llevan a cabo investigaciones e intervenciones clínicas para combatir el COVID-19–, que analizaron muestras de sangre de 194 pacientes que se habían infectado con el virus con diferentes niveles de gravedad, con el fin de detectar autoanticuerpos. Para ello emplearon una nueva tecnología desarrollada en el laboratorio de Ring denominada Rapid Extracellular Antigen Profiling (REAP) para identificar interacciones de los autoanticuerpos con casi 3.000 proteínas humanas.

La persistencia de estos autoanticuerpos 'rebeldes' podría ayudar a explicar también por qué algunas personas que han superado la infección desarrollan síntomas de COVID-19 persistente

Ring ha explicado que los hallazgos pueden conducir a desarrollar estrategias para tratar o prevenir los efectos dañinos de los autoanticuerpos en los pacientes con COVID-19. Además, la nueva tecnología REAP podría emplearse para determinar respuestas de anticuerpos importantes en muchas otras enfermedades además del COVID. El laboratorio de Ring ha encontrado multitud de nuevos autoanticuerpos en pacientes con enfermedades autoinmunes y ahora está buscando autoanticuerpos en pacientes con cáncer y enfermedades neurológicas.

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