Los niños, propagadores silenciosos del coronavirus según un estudio

Un estudio revela que niños infectados por coronavirus presentan una carga viral significativamente más alta que la de adultos ingresados en UCI por COVID-19 y pueden propagar la infección en la comunidad aunque sean asintomáticos.
Escrito por: Eva Salabert

20/08/2020

Niños jugando en el parque

Los niños estarían desempeñando un papel mucho más importante de lo que se pensaba en la propagación del COVID-19 en la comunidad, según los resultados del estudio más completo llevado a cabo hasta ahora en pacientes pediátricos, que ha sido realizado por investigadores del Hospital General de Massachusetts y del Hospital General de Massachusetts para Niños (Estados Unidos).

En este estudio, que se ha publicado en The Journal of Pediatrics, se analizaron los datos de 192 niños y jóvenes de entre 0 y 22 años, de los que 49 dieron positivo en SARS-CoV-2 y otros 18 tuvieron una enfermedad de inicio tardío relacionada con COVID-19. Se comprobó que los niños infectados presentaban un nivel de virus significativamente más alto en sus vías respiratorias que el de los adultos ingresados en UCI para el tratamiento del COVID-19.

Los niños no están protegidos contra el virus y no se les debería excluir como potenciales propagadores del SARS-CoV-2

Este hallazgo es relevante porque la transmisibilidad o el riesgo de contagio es mayor con una carga viral alta. Además, incluso en el caso de que los niños manifiesten los síntomas característicos de la infección por coronavirus como fiebre, tos o secreción nasal, estos se pueden superponer con afecciones infantiles comunes, como catarro o gripe, y dificultar el diagnóstico del COVID-19.

Además de la carga viral, los investigadores también analizaron la expresión del receptor viral y la respuesta de los anticuerpos en niños sanos, niños con infección aguda por SARS-CoV-2 y un número menor de niños con síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico (MIS-C).

Factores que condicionan la reapertura de escuelas

Los resultados de los hisopos de nariz y garganta y las muestras de sangre del biorreceptor pediátrico COVID-19 son factores que influyen en la reapertura de escuelas, guarderías y todos aquellos centros en los que convivan muchos niños y se produzca una estrecha interacción con los maestros y el resto del personal.

Como ha explicado Alessio Fasano, uno de los autores del trabajo, "los niños no son inmunes a esta infección y sus síntomas no se correlacionan con la exposición y la infección", que ha añadido que durante la pandemia se ha examinado sobre todo a los individuos sintomáticos, por lo que se ha llegado a la conclusión equivocada de que la gran mayoría de las personas infectadas eran adultos, mientras que sus hallazgos muestran que los niños no están protegidos contra el virus y que no se les debería excluir como potenciales propagadores del SARS-CoV-2.

Durante la pandemia se ha examinado sobre todo a los individuos sintomáticos, por lo que se ha llegado a la conclusión equivocada de que la gran mayoría de las personas infectadas eran adultos

Los investigadores indican que los niños que contraen la infección por coronavirus no son tan propensos como los adultos a desarrollar síntomas graves, pero pueden actuar como portadores del virus y propagar la enfermedad a sus familiares aunque sean asintomáticos o tengan síntomas leves, lo que supone un grave problema para las familias, sobre todo las que pertenecen a los grupos socioeconómicos más afectados por la pandemia y las que conviven con adultos mayores. De hecho, el 51% de los niños con infección aguda por SARS-CoV-2 incluidos en el estudio pertenecía a comunidades de bajos ingresos, en comparación con el 2% que procedían de comunidades con altos ingresos.

Otra de las hipótesis que han cuestionado los autores es la que afirma que los niños son menos propensos a infectarse o a enfermar gravemente de COVID-19 debido a que tienen un menor número de receptores inmunes para el SARS-CoV2. Los datos analizados muestran que aunque los niños más pequeños tienen un número menor de receptores del virus que los niños mayores y los adultos, esto no se correlaciona con una disminución de la carga viral, algo que según los autores sugiere que los niños pueden tener una carga viral elevada, lo que significa que son más contagiosos, independientemente de su susceptibilidad a desarrollar la enfermedad por coronavirus.

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