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Tener obesidad en la juventud altera la estructura del corazón

Los jóvenes con un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado, relacionado con la obesidad, tienen mayor presión arterial y sufren cambios en la estructura del corazón que pueden generar problemas coronarios.
Escrito por: Natalia Castejón

01/08/2018

adolescente realizando ejercicio para reducir su obesidad

La obesidad o el sobrepeso, con Índices de Masa Corporal (IMC) elevados, en las personas jóvenes, provocan que la presión arterial aumente y alteran la estructura del corazón, un caldo de cultivo perfecto para la aparición en el futuro de enfermedades cardiovasculares. Así lo afirma un estudio realizado por miembros de la Facultad de Medicina de la Universidad de Bristol (Reino Unido).

En la investigación, publicada en la revista Circulation, han participado más de 3.000 personas de entre 17 y 21 años. Los resultados obtenidos no han probado que exista una relación causa-efecto entre el exceso de peso y estos problemas de salud, pero sí han dejado ver que tener un IMC alto se asocia a una presión arterial diastólica y sistólica más elevada, además de a una hipertrofia del ventrículo izquierdo del corazón, encargado del bombeo de la sangre.

La hipertrofia del ventrículo izquierdo del corazón causada por un IMC elevado es irreversible

Cambios irreversibles en el corazón

Todos estos problemas derivados del sobrepeso hacen más probable la aparición de diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares, como la aterosclerosis, el infarto de miocardio o el ictus, las cuales se han posicionado como la primera causa de muerte en el mundo, acabando con la vida de 17,7 millones de personas solo en 2015.

Kaitlin H. Wade, y el resto de autores del trabajo, han subrayado que los cambios que se producen en la estructura del corazón son de carácter irreversible, y se producen antes de que los vasos sanguíneos queden dañados a consecuencia de la aterosclerosis o acumulación de depósitos de lípidos en sus paredes.

Por ello, es importante adoptar unos hábitos saludables en la infancia y en la adolescencia, que incluyan una dieta equilibrada –alejada del exceso de grasas– y la realización de ejercicio físico de manera frecuente, para prevenir las consecuencias que la obesidad y el sobrepeso pueden tener también a largo plazo ya que, como ya han revelado este y otros estudios, puede contribuir al desarrollo de numerosas enfermedades graves.

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