PUBLICIDAD

Asocian la obesidad con tener una menor percepción del sabor

Las personas con obesidad perciben menos el sabor de los alimentos, según un estudio que sugiere que esto puede dificultar que la señal de saciedad llegue a su cerebro y favorecer así el aumento de peso.
Escrito por: Caridad Ruiz

10/05/2019

Hombre con obesidad y mal percepción del sabor

Cuanto mayor es el sobrepeso de una persona menos percibe los sabores, y quizás esa menor capacidad para apreciar el sabor de los alimentos que viene determinada por la genética sea una de las causas de la obesidad, ya que la señal de saciedad no llega correctamente al cerebro, según indican las conclusiones de una investigación del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) en su área de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN).

La investigación se ha realizado en colaboración con el Human Nutrition Research Center de Boston (EE.UU.). Sus resultados son pioneros a nivel mundial porque es la primera vez que se identifica una relación inversa entre la puntuación en la percepción de todos los sabores y el peso, la obesidad y el perímetro de la cintura. Además, es la primera vez que se identifica el gen LRRC32 asociado a la percepción total del sabor.

En el estudio –que se ha publicado en American Journal of Clinical Nutrition participaron 381 hombres y mujeres de entre 55 y 75 años, y sus autores descubrieron que los individuos con obesidad moderada –entre 30 y 35 de Índice de Masa Corporal (IMC)– apreciaban más el sabor que los que tenía un IMC superior a 35.

Destrucción de las papilas gustativas

Los investigadores creen que por lo observado en experimentos con ratones la inflamación que suele existir en la obesidad es capaz de destruir las papilas gustativas, y por eso las personas con un exceso de peso perciben menos el sabor. Pero también existe otra hipótesis, y es que esa menor capacidad del gusto en algunas personas podría ser en realidad el origen de la obesidad. Según esta idea estos individuos que notan menos los sabores tendrían que comer más para conseguir que a su cerebro le llegara la información suficiente de sabor para desencadenar las señales de saciedad.

Los investigadores encontraron un gen relacionado con mecanismos de percepción para todos los sabores, el LRRC32, vinculado también con la inmunidad, el asma y otras enfermedades pulmonares

Además, a los participantes se les realizó un estudio de su genoma y se analizó si existía una relación entre las variantes genéticas y su preferencia por cada uno de los sabores. Aunque ya existía un estudio sobre la genética y el sabor amargo, en esta investigación se ha extendido al dulce, salado, ácido, umami o sabroso. Así, los investigadores encontraron un gen relacionado con mecanismos de percepción para todos los sabores, el LRRC32, vinculado también con la inmunidad, el asma y otras enfermedades pulmonares.

Este estudio puede tener un sentido práctico y útil: los médicos y nutricionistas cuando vayan a elaborar alguna dieta para prevenir o tratar la obesidad en una persona, deberán sopesar su percepción de los sabores, y personalizarla incluyendo alimentos que por su genética le resulten más sabrosos. De esta forma, no solo le resultará más fácil seguir la dieta, sino que su mecanismo de saciedad se activará mejor y perderá peso más fácilmente.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD