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Desarrollan un fármaco inhalado que podría curar la tuberculosis

Una nueva terapia contra la tuberculosis, que se administra mediante un inhalador, es capaz de destruir en ratones las bacterias que causan esta enfermedad y reparar el daño que provoca en los pulmones.
Escrito por: Caridad Ruiz

14/01/2019

Mujer con problemas respiratorio y un inhalador en la mano

Un grupo de científicos del Colegio Real de Cirujanos de Irlanda ha desarrollado un nuevo tratamiento contra la tuberculosis, que consiste en un fármaco que se administra a través de un inhalador y consigue reducir las bacterias en los pulmones que causan esta enfermedad respiratoria, al tiempo que ayuda al sistema inmunitario del paciente a combatir la infección. La investigación se ha publicado en la revista European Journal of Pharmaceutics & Biopharmaceutics.

El nuevo tratamiento se basa en un derivado de la vitamina A llamado ácido transretinoico total (atRA), que ya en anteriores estudios había conseguido combatir la tuberculosis. Se trata de un nutriente que el organismo humano elabora a partir de la vitamina A, que ayuda a las células a crecer y a desarrollarse, y que también se utiliza para tratar algunos tipos de cáncer. Los científicos afirman que la nueva terapia se puede utilizar junto con los antibióticos que en la actualidad se emplean para tratar la tuberculosis.

Partículas inhaladas que transportan el fármaco a los pulmones

Las bacterias responsables de la tuberculosis se propagan a través del aire, cuando una persona infectada tose o estornuda y otra respira las gotitas expulsadas por el enfermo. De esta forma el patógeno llega a los pulmones, donde puede permanecer en estado latente o, por el contrario, iniciar la enfermedad.

Este tratamiento podría ayudar a erradicar la epidemia de tuberculosis, una de las 10 principales causas de muerte en el mundo

Mediante un proceso de secado por aspersión, y eliminando así toda el agua, los científicos irlandeses encapsularon el atRA en diminutas partículas, listas para poder utilizarlas en un inhalador. Estas partículas conseguían hacer llegar el fármaco a los pulmones y, de esta forma, reducir las bacterias que causan la tuberculosis y el daño que provoca en los pulmones. El experimento se llevó a cabo in vitro, y con ratones.

Este tratamiento, según los investigadores, puede ayudar a alcanzar el objetivo que para 2030 acordó la comunidad internación en la Asamblea General de la ONU el pasado mes de septiembre: acabar con la epidemia de tuberculosis en el mundo, una enfermedad considerada como una de las diez principales causas de muerte en el mundo.

El último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el estado de la enfermedad revela que en 2017 murieron 1,6 millones de personas por su causa. Su prevención es complicada, ya que solo existe una vacuna y no es completamente eficaz. Y los tratamientos para curarla, basados en antibióticos, son largos para los pacientes. Además, muchos casos son resistentes a estos fármacos, uno de los puntos que dificulta su erradicación.

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