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Intoxicación por monóxido de carbono
Cuando debido a una fuga, se inhala monóxido de carbono, este penetra en el organismo poniendo en peligro la vida. Saber detectar la presencia de este gas y cómo actuar ante una intoxicación puede salvarte.
Escrito por Alicia Díaz, Enfermera, experta en Primeros Auxilios

Signos y síntomas de una intoxicación por monóxido de carbono

Signos de una intoxicación por monóxido de carbono

Una intoxicación por monóxido de carbono puede comenzar con cefalea, náuseas, somnolencia…

El principal problema en cuanto a la intoxicación por monóxido de carbono (CO) es que, al ser un gas imperceptible, es muy difícil de detectar a no ser que sea con dispositivos especiales. Esto lo hace extremadamente peligroso, pues cuando se empiezan a notar los síntomas de una intoxicación es porque los niveles de CO en sangre son suficientes como para envenenar a la persona si no recibe atención médica.

Cada persona se ve afectada de manera diferente, y hay grupos más vulnerables a los efectos de este gas, como los niños, los ancianos y las mujeres embarazadas, o las personas con problemas de corazón o circulatorios. Los primeros órganos afectados son, lógicamente, aquellos que consumen más oxígeno: el corazón y el cerebro.

Estos son algunos de los signos que nos harán sospechar de que estamos sufriendo una intoxicación por monóxido de carbono:

  • Cuando la concentración de CO en la sangre supera el 10% se empiezan a notar sus efectos. En las primeras fases de la intoxicación podremos apreciar:
    • Cefaleas, siendo común el sentir las palpitaciones en las sienes.
    • Náuseas y vómitos.
    • Olor extraño en el aliento.
  • Si la exposición al monóxido de carbono se prolonga en el tiempo y la concentración está entre el 20 y el 40% aparecen:
    • Debilidad e incluso parálisis de los miembros inferiores.
    • Somnolencia, con frecuencia la víctima bosteza mucho como reflejo del cuerpo para suplir la falta de oxígeno.
    • Pérdida de visión y audición, no es raro que la persona escuche pitidos y zumbidos.
    • Dificultad al respirar, como si faltase el aliento.
  • En las últimas fases de la intoxicación, cuando la concentración supera el 50%, la persona que lo ha inhalado:
    • Pierde los reflejos y la conciencia. Puede haber convulsiones.
    • Tiene las pupilas dilatadas.
    • Respiración muy debilitada.
    • La piel puede adquirir una tonalidad azul, especialmente se observa en labios y uñas.

Aparte de la sintomatología descrita, si la víctima llega a sobrevivir puede que después de la recuperación queden secuelas de por vida si no se ha actuado a tiempo, entre las que se cuenta el daño cerebral permanente, de diferente grado dependiendo de cuánto tiempo el cerebro se haya visto privado de oxígeno; daño pulmonar o enfermedades respiratorias, como el edema de pulmón; y problemas cardíacos por daño tisular.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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