El tratamiento de la anemia depende de la causa que la provoca. Sea cual sea, el objetivo será incrementar el nivel de oxígeno que la sangre es capaz de transportar, ya sea mediante el aumento de glóbulos rojos o la concentración de hemoglobina. Por supuesto, habrá que tratar también la causa o enfermedad que pueda haber provocado la anemia (dieta baja en hierro, menstruación, exceso de entrenamiento físico, afecciones digestivas…).

En general bastará con la reposición de hierro por vía oral mediante suplementos en casos de anemia ferropénica o cambios en la dieta; o de vitamina B12 y ácido fólico en casos de anemia megaloblástica.

Cuando se deba a pérdidas importantes de sangre se realizará una transfusión de sangre. Y en casos más específicos (como síndromes hereditarios) puede plantearse el trasplante de médula ósea. Podría recurrirse también a la eritropoyetina, que ayuda a la médula a producir más células sanguíneas. Por otro lado, los corticoesteroides podrían ser útiles para inhibir el sistema inmune. 

En todo caso es necesario consultar con el médico especialista para que te indique el tratamiento de la anemia más adecuado para tu caso.

En caso de sufrir anemia ferropénica te proponemos consultar el siguiente enlace para tomar nota de una          serie de pautas alimenticias a seguir para recuperar tus niveles de hierro normales, mediante un incremento del consumo de alimentos ricos en hierro, desde legumbres o verduras de hoja verde a frutos secos (nueces) y semillas, huevos, tofu o pasas.

Creado: 1 de julio de 2010

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