El tratamiento de la anemia depende de la causa que la provoca. Sea cual sea, el objetivo será incrementar el nivel de oxígeno que la sangre es capaz de transportar, ya sea mediante el aumento de glóbulos rojos o la concentración de hemoglobina. Por supuesto, habrá que tratar también la causa o enfermedad que pueda haber provocado la anemia (dieta baja en hierro, menstruación, exceso de entrenamiento físico, afecciones digestivas…).

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En general bastará con la reposición de hierro por vía oral mediante suplementos de hierro en casos de anemia ferropénica o cambios en la dieta; o de vitamina B12 y ácido fólico en casos de anemia megaloblástica.

Cuando la anemia se deba a pérdidas importantes de sangre se realizará una transfusión de sangre. Y en casos más específicos (como síndromes hereditarios o anemia aplásica –cuando el organismo deja de producir nuevas células sanguíneas–) puede plantearse el trasplante de médula ósea. Podría recurrirse también a la eritropoyetina, que ayuda a la médula a producir más células sanguíneas. Por otro lado, los corticoesteroides podrían ser útiles para inhibir el sistema inmunitario. 

En los casos en los que la anemia se deba a una enfermedad crónica, es clave centrarse en tratar la enfermedad subyacente que la provoca.

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Si se produce una talasemia grave, será necesario junto a transfusiones sanguíneas, la toma de suplementos de ácido fólico y otros fármacos,y una posible extirpación del bazo o un trasplante de médulas y células madre sanguíneas.

Cuando se da una anemia hemolítica –la médula no es capaz de sustituir los glóbulos rojos destruidos precozmente–, hay identificar qué fármacos pueden estar produciéndola para sustituirlos por otros y tratar infecciones si las hubiera.

Igualmente, si se padece anemia de células falciformes –un trastorno hereditario que afecta a la salud de los glóbulos rojos–, puede requerir desde la toma de analgésicos, antibióticos u otros fármacos para el alivio del dolor, a la necesidad de oxígeno. También pueden necesitarse transfusiones o ácido fólico.

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En todo caso es necesario consultar con el médico especialista para que te indique el tratamiento de la anemia más adecuado para tu caso.

En caso de sufrir anemia ferropénica te proponemos consultar el siguiente enlace para tomar nota de una          serie de pautas alimenticias a seguir para recuperar tus niveles de hierro normales, mediante un incremento del consumo de alimentos ricos en hierro, desde legumbres o verduras de hoja verde a frutos secos (nueces) y semillas, huevos, tofu o pasas.

Creado: 1 de julio de 2010

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