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Citomegalovirus
El citomegalovirus es un virus del grupo herpes que puede provocar graves problemas de salud a las personas con un sistema inmune débil y a los bebés de mujeres que se infecten durante el embarazo. Aprende a evitar el contagio.
Escrito por Dra. Sari Arponen, Doctora en Medicina, especialista en Medicina Interna y experta en microbiota

Síntomas de la infección por el citomegalovirus

Actualizado: 24 de junio de 2019

La infección por citomegalovirus (CMV) puede producir diferentes tipos de síndromes según la edad y el estado del sistema inmunitario del individuo afectado. Lo más frecuente en una persona inmunocompetente –es decir, cuyo sistema inmunitario funciona correctamente– es que la infección inicial por el CMV curse de forma asintomática, sin dar problemas ni complicaciones.

En caso de haber síntomas de infección por citomegalovirus, la mononucleosis infecciosa –que habitualmente se atribuye al virus de Epstein-Barr (VEB)– es el síndrome que más se asocia a la infección por el CMV. De hecho, supone la mitad de los casos de mononucleosis no producidas por el VEB y el 8% de todas las mononucleosis. El dolor de garganta, la inflamación de la lengua y el aumento de tamaño de los ganglios del cuello son más leves que en las mononucleosis del VEB. El signo más típico es la fiebre y el aumento de las transaminasas del hígado en la analítica.

En las personas que tienen inmunodeficiencia (el sistema inmune debilitado por su edad o por alguna patología) el CMV puede provocar problemas tanto la primera vez que se entra en contacto con el virus, como por su reactivación cuando se deteriora el sistema inmune. Así, da problemas sobre todo a las personas trasplantadas o con infección por VIH no tratada. En estos pacientes produce sobre todo neumonitis, retinitis, encefalopatía, colitis, esofagitis, hepatitis, o un síndrome febril con bajada del nivel de leucocitos en sangre.

Síntomas y complicaciones en niños de la infección congénita por CMV

La infección congénita por el CMV es la más frecuente de las infecciones congénitas en los países desarrollados. Afortunadamente, solo uno de cada 10 niños tendrá síntomas, aunque cuando estos se presentan pueden ser muy graves, e incluso producir la muerte.

Además, aunque el bebé no presente síntomas de infección por citomegalovirus al nacer, puede experimentarlos a largo plazo. Por ejemplo, puede aparecer alteración de la audición aunque la capacidad auditiva fuera normal en el recién nacido. De hecho, la infección congénita por el CMV es la causa más frecuente de sordera de tipo adquirido (no hereditario).

En cuanto a los otros problemas que puede provocar la infección congénita por el CMV, es típico el retraso del crecimiento intrauterino. Otras manifestaciones son el aumento del tamaño del hígado y el bazo, la infección del ojo en forma de coriorretinitis, la bajada de la cifra de plaquetas, la infección cerebral (encefalitis) y la microcefalia.

En estos casos graves en una tomografía computerizada se puede apreciar la presencia de calcio alrededor de los ventrículos cerebrales, y es habitual que los niños afectados por citomegalovirus tengan secuelas neurológicas graves, con trastornos del desarrollo cognitivo y motor y afectación visual y auditiva.

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