Los síntomas de la gastritis aguda varían mucho de unas personas a otras, y en muchos casos los pacientes permanecen asintomáticos. Los más frecuentes son dolor abdominal, náuseas, vómitos, pérdida de apetito, dispepsia (dolor, molestias o sensación de plenitud gástrica, más frecuente en la gastritis producida por H. pylori) y, en los casos más graves, hemorragia digestiva (vómitos con sangre o negruzcos, como los “posos del café”, o deposiciones negras, pegajosas y malolientes llamadas “melenas”). En ocasiones, esta hemorragia digestiva puede ser muy sutil, manifestándose únicamente a través de anemia leve debida a las pequeñas pérdidas de sangre que se producen. 

El dolor de dispepsia característicamente aumenta con las comidas por la mayor producción de ácido gástrico, mientras que se suele calmar con productos como los lácteos y el reposo digestivo. 

Diagnóstico de la gastritis aguda

La historia clínica y la analítica de sangre (donde se puede ver anemia) ayudan a sospechar una gastritis aguda, pero el diagnóstico de confirmación de esta es histológico, es decir, es necesario analizar en el microscopio una muestra de tejido del estómago obtenida mediante una gastroscopia. En esta muestra se observan erosiones que afectan únicamente a la mucosa y no afectan a capas más profundas de la pared estomacal.

Síntomas de la gastritis

Además, mediante la toma de mucosa gástrica en la gastroscopia, se puede realizar una determinación de H. Pylori a través de una reacción química rápida para obtener un resultado en minutos.

El tránsito gastrointestinal con contraste (mediante una papilla de bario) actualmente no se utiliza, salvo casos excepcionales.

Creado: 14 de marzo de 2016

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD