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Las uveítis no tratadas pueden causar ceguera

La uveítis es una patología ocular inflamatoria que constituye la tercera causa de ceguera en personas en edad laboral en los países desarrollados. Un diagnóstico y tratamiento correctos son claves para evitar esta secuela.

07/07/2014

Mujer con inflamación ocular

Las uveítis pueden llegar a causar cataratas, glaucoma, e incluso ceguera

La uveítis es una patología ocular inflamatoria que constituye la tercera causa de ceguera en personas en edad laboral en los países desarrollados. Realizar un diagnóstico correcto e iniciar cuanto antes el tratamiento es imprescindible para evitar secuelas como cataratas, glaucoma, edema macular o inflamación crónica, como ha explicado la Dra. Esperanza Pato, reumatóloga del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

La uveítis, que consiste en la inflamación de las diversas capas del ojo, aparece frecuentemente en la evolución de algunas enfermedades reumáticas como la espondilitis anquilosante, la artritis idiopática juvenil, la sarcoidosis, la artritis reactiva, o ciertas vasculitis sistémicas.

El diagnóstico y tratamiento correcto de las uveítis es imprescindible para evitar secuelas como cataratas, glaucoma, edema macular, o inflamación crónica

La Dra. Pato, ha señalado que los síntomas oculares dependen del tipo de uveítis, y que mientras en la uveítis anterior aguda es habitual que el paciente presente dolor y fotofobia (molestia intensa causada por la luz), además de enrojecimiento ocular; las uveítis anteriores crónicas pueden no tener apenas síntomas y detectarse en el transcurso de una exploración rutinaria o si existen complicaciones. Las uveítis posteriores se suelen manifestar por una disminución de la agudeza visual, miodesopsias (moscas volantes) y, en algunos casos, fotofobia.

La reumatóloga afirma que el tratamiento de la inflamación ocular se debe abordar por oftalmólogos y reumatólogos, tanto para realizar un diagnóstico preciso que permita descartar la existencia de una enfermedad, como para administrar una terapia que en algunos casos puede precisar el empleo de medicamentos inmunosupresores en los casos asociados a una enfermedad sistémica, o si se trata de una patología ocular de causa autoinmune.

Con el trabajo conjunto de los expertos en ambas especialidades, añade, se consigue ahorrar en número de consultas, exploraciones y pruebas complementarias, y se favorece a los pacientes al facilitar el diagnóstico, la asistencia y las terapias necesarias.

Fuente: Sociedad Española de Reumatología

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