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Tercera edad
Demencia vascular
La demencia vascular es un déficit cognitivo que se debe a problemas en las arterias que llevan la sangre al cerebro. Conoce sus síntomas y los factores de riesgo que se deben evitar para prevenir su aparición.
Escrito por José Gómez Moreno, Especialista en Medicina Interna

Tratamiento y prevención de la demencia vascular

A día de hoy no existe ningún tratamiento farmacológico específico para la demencia vascular que haya podido demostrar utilidad de forma inequívoca, ya que las lesiones de los infartos son irreversibles una vez establecidas.

Por eso la recomendación principal es el control de los llamados factores de riesgo vascular, tanto con intención de prevención secundaria (es decir, para evitar nuevos eventos cerebrovasculares en pacientes que ya han sufrido infartos o déficits transitorios), como en prevención primaria (esto es, prevenir la ocurrencia de estos eventos en pacientes que nunca los han sufrido). Con ello no conseguiremos recuperar significativamente la función cognitiva perdida, pero se trata de evitar o retrasar la progresión de la enfermedad.

Las recomendaciones en este sentido para prevenir la demencia vascular son:

  • Tratar la hipertensión arterial de forma óptima para tenerla lo más controlada posible.
  • Evitar a toda costa el consumo de tabaco.
  • En pacientes diabéticos mantener un control de los niveles de glucemia y de la hemoglobina glicosilada.
  • Esquivar la obesidad y el sobrepeso, y hacer ejercicio físico con una intensidad adaptada a la situación funcional del paciente.
  • Vigilar el colesterol.

Además, son importantes una serie de actuaciones que pueden mejorar el riego vascular:

  • Fármacos antiagregantes: en pacientes que hayan tenido accidente isquémico transitorio (AIT), accidente cerebrovascular, o enfermedad coronaria, se utiliza aspirina (AAS) u otros fármacos (clopidogrel, dipiridamol) para evitar el desarrollo de arterioesclerosis.
  • Fármacos anticoagulantes: (sintrom y otros) se usan en pacientes que tengan riesgo de formar trombos que puedan desprenderse e ir al cerebro (cuando hay enfermedad en las válvulas cardiacas o arritmias).
  • Endarterectomía carotídea: la carótida es la arteria más gruesa que aporta sangre al cerebro. Cuando presenta una obstrucción mayor del 70% está indicado este procedimiento, que consiste en una intervención quirúrgica en el cuello para limpiar la arteria de placas de ateroma.

Respecto a los fármacos que se usan para el control de síntomas de la demencia, aunque tienen poca eficacia, están:

  • Nimodipino: la evidencia clínica ha demostrado cierta mejoría clínica global.
  • Anticolinesterásicos (rivastigmina, donepezilo, memantina): algunos estudios muestran mejorías poco significativas, su única indicación autorizada es la enfermedad de Alzheimer.
  • Piracetam, Gingko biloba no han demostrado utilidad en los ensayos.

Actualizado: 30 de Agosto de 2017

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