PUBLICIDAD

Fagofobia, el miedo a tragar
La fagofobia es un trastorno psicológico que provoca un miedo irracional a atragantarse que impide al afectado comer, y puede causar desnutrición y aislamiento social y aumentar el riesgo de depresión. Aprende a superarlo.
Escrito por Leire Moneo, Periodista experta en alimentación

Tratamiento de la fagofobia: cómo se cura el miedo a tragar

Actualizado: 28 de noviembre de 2019

La fagofobia es un trastorno psicológico que tiene cura. Según la evidencia científica, el abordaje más exitoso ha sido mayoritariamente psicológico, es decir, con un tratamiento cognitivo-conductual en el 73,17% de los casos publicados, bien solo (53,6%), o combinado con fármacos (19,5%).

“Este trastorno, a priori, no se cura con antidepresivos o ansiolíticos, porque la medicación no te enseña a cambiar tu forma de pensar”, asegura Cristina Wood, doctora en Psicología, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid y especialista en trastornos de la ansiedad y el estrés en el Centro Área Humana de Madrid, quien explica que “lo que hay que hacer es una reestructuración cognitiva, a través de un tratamiento cognitivo-conductual, ya que con eso el paciente se da cuenta de que esos pensamientos son irracionales. Así, con la terapia empieza a ser consciente de que no hay argumentos sólidos para tener miedo a enfrentarse a eso que tanto teme, y poco a poco afronta el reto de comer de forma normal, comenzando con alimentos cada vez más grandes de manera progresiva, y sintiendo que tiene más control de la situación, comprobando por sí mismo que no pasa nada, y aprendiendo a restarle importancia al acto de ingerir alimentos”.

Tal y como explica la psicóloga, existen dos sesgos claves a la hora de tratar a pacientes con fagofobia: el sesgo de atención y el sesgo de interpretación. “Ambos son básicos para que el paciente entienda y modifique el problema. El primero de ellos dice que la persona con fagofobia presta más atención a lo que le da miedo, es decir, está pensando todo el rato en el acto de tragar y anticipa el peligro antes incluso de que ocurra, lo que le produce ansiedad. Por otro lado, al interpretar ese pensamiento, entra en juego el segundo sesgo, ya que la interpretación siempre es negativa, pues lo ve como algo amenazante, pensando que se va a atragantar. Esa forma catastrófica de interpretarlo multiplica la ansiedad y el miedo, y ante eso la persona deja de comer”.

Solución de la fagofobia en pocas sesiones

Los expertos afirman que la fagofobia tiene una cura relativamente sencilla, siempre y cuando el paciente se ponga en manos de profesionales, ya que tratar de resolver este problema por sí solo puede resultar más complicado.

“Según mi experiencia clínica he podido comprobar que se cura en pocas sesiones, unas ocho de media, porque la persona se da cuenta de que son sus pensamientos los que le generan ansiedad, y en realidad no hay nada físico que le impida tragar. Al identificar dichos pensamientos negativos y sustituirlos por otros más racionales, la ansiedad disminuye”, confirma Wood.

Para lograr ese cambio de chip en el cerebro de los afectados, los expertos enseñan al paciente métodos para aprender a distraerse mientras se come, a relajarse con respiración abdominal, a hacer meditación… “La clave está en motivar mucho a los afectados, con refuerzos positivos también desde la familia, por lo que es recomendable que la terapia también incluya alguna sesión con los familiares más cercanos”, aconseja la psicóloga.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD