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Ejercicio y deporte
Ejercicio y cardiopatías
El ejercicio programado y bajo control médico mejora el estado físico y psicológico de los pacientes con enfermedades cardíacas. Conoce las actividades más adecuadas y los beneficios que te pueden aportar.

Control del ejercicio físico en pacientes con cardiopatías

Control del ejercicio físico en pacientes con cardiopatías

Los pacientes con cardiopatía deben adecuar el ejercicio a sus capacidades físicas

Las recomendaciones para que el ejercicio físico sea seguro y saludable para un paciente con cardiopatías incluyen modificaciones de la dieta y con suplementos de sustancias antioxidantes o inmunomoduladoras, material deportivo adecuado y un programa de ejercicio físico correcto, con una fase inicial de calentamiento, seguida de la adaptación muscular y ejercicio aeróbico dinámico, finalizando con un enfriamiento progresivo.

  • Período de calentamiento: el inicio del ejercicio siempre debe ser progresivo, tanto en intensidad, como en los grupos musculares que van a trabajarse durante el calentamiento. La elevación progresiva de la temperatura corporal disminuye la viscosidad articular y aumenta la elasticidad muscular, reduciendo las resistencias.
  • Ejercicio aeróbico: los ejercicios que se deben recomendar son los isotónicos o dinámicos (andar, bicicleta, nadar, correr, etc.) pero siempre a una intensidad suave a moderada. El paciente tiene que experimentar una sensación agradable mientras lo realiza, nunca de fatiga. Para que el estímulo de esta fase sea adecuado, se precisa una duración de 30-45 minutos, que pueden llevarse a cabo de forma continua o a intervalos, siempre dependiendo de cada persona.
    Se aconseja hacer las sesiones de entrenamiento en días alternos, para que el organismo asimile el trabajo realizado.
  • Adaptación muscular: el ejercicio aeróbico y dinámico es el que aporta más beneficios cardiovasculares. Un aumento del desarrollo muscular reduce el riesgo cardíaco.
    El estímulo necesario para el desarrollo muscular debe ser gradualmente progresivo, en varios intervalos, de pocas repeticiones a lo largo del día.
  • Enfriamiento progresivo: la finalización del ejercicio también debe ser gradual hacia el enfriamiento, con ejercicios de estiramiento suave y de relajación progresiva.

A la hora de practicar ejercicio, hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones con respecto al material deportivo utilizado. Por ejemplo, el calzado debe ser adecuado, disminuyendo las cargas en las articulaciones de los miembros inferiores y que reduzca las molestias relacionadas con los procesos artrósicos. Al igual que las ropas sueltas, ligeras y transpirables, que eviten el aumento de temperatura corporal facilitando la evaporación del sudor y que hagan el ejercicio más agradable.

Actualizado: 21 de Noviembre de 2016

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