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César Nombela

Catedrático de microbiología experto en coronavirus y presidente de Fundación QUAES
El prestigioso microbiólogo experto en coronavirus César Nombela analiza el posible origen del SARS-CoV-2, las razones de su mayor incidencia en algunos países y los avances en la investigación de potenciales tratamientos.
Entrevista a César Nombela
“La experiencia de los médicos que han empleado antivíricos u otros tratamientos aprobados para uso humano en pacientes con COVID-19, para reposicionarlos frente a este coronavirus, pronto arrojará resultados”
Escrito por: Eva Salabert

23/04/2020

El coronavirus SARS-CoV-2 ha desencadenado la pandemia más grave y extensa de nuestra historia reciente –sin olvidar otras que la precedieron como la gripe A (H1N1) o la gripe española–, y mantiene confinadas a millones de personas para tratar de frenar la propagación de la infección. Y es que si algo caracteriza a este virus es su elevada capacidad de transmisión, ya que “la proximidad a personas infectadas es el mecanismo principal de contagio, porque se puede recibir una carga vírica importante al inhalarla a través de aerosoles o gotículas que eliminan con la secreción respiratoria”, tal y como nos explica el prestigioso César Nombela, catedrático de microbiología y presidente de Fundación QUAES, que está especializado en la investigación del genoma de coronavirus como el SARS-CoV o el MERS-CoV (síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio), patógenos de la misma familia que el SARS-CoV-2. El profesor Nombela, que es uno de los microbiólogos más reconocidos y trabajó junto al Premio Nobel de Medicina Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York y en el Instituto Roche de Biología Molecular, y también es presidente de la Fundación Carmen y Severo Ochoa, nos habla sobre el posible origen del virus, las razones de su mayor incidencia en algunos países, o los avances en la investigación de potenciales tratamientos, así como los retos futuros que presentará el COVID-19.

Diversos estudios e hipótesis señalan como posible origen del nuevo coronavirus a murciélagos, serpientes, pangolines, e incluso a una posible evolución del patógeno en el intestino de perros callejeros que se habrían alimentado de carne de murciélago, a lo que se añaden las teorías de la conspiración que sugieren que procede de un laboratorio. ¿Usted qué opina al respecto?

Lo que sabemos de los coronavirus y de episodios similares anteriores indicaría que efectivamente puede haber habido una estirpe que haya surgido desde el murciélago y que a través de algún animal intermediario haya pasado al hombre. Esta hipótesis viene avalada porque el genoma de este virus coincide en una parte muy notable con coronavirus del murciélago, que es conocido como el reservorio habitual. Por otro lado, las condiciones de muchos mercados de alimentación en China, donde hay animales vivos, e incluso se les sacrifica allí, y comercian ilegalmente con carne de pangolín, es un escenario que puede haber provocado la emergencia de este nuevo virus, que por otro lado resulta ser mucho más contagioso que otros surgidos en otras ocasiones, y con una virulencia también propia y distinta del SARS y el MERS anteriores, que son dos ejemplos parecidos; uno que accedió al ser humano a través de la civeta, y el otro por el camello –los camélidos–.

Hay datos que no concuerdan, y que indican que en China probablemente el número de contagios y la mortalidad fueron mucho mayores

 

Dicho esto, las teorías que han ido surgiendo en función de la similitud, de la presencia de varias secuencias comunes con el virus VIH, que son secuencias pequeñas que aparecen en este virus, y también en otros muchos –no son exclusivas de este virus–, ha dado lugar a que se especule con la posibilidad de un diseño expreso para crear un agente patógeno extraordinariamente grande y muy dirigido, cosa que probablemente es difícil de hacer con esa intencionalidad, y que se consiga; o quizá que en el manejo de coronavirus en un laboratorio de alto riesgo, en donde a lo mejor las precauciones no han sido lo suficientes en todo momento y con todos los materiales necesarios, hubiera podido escapar de él. Lo que los analistas más directos y conocedores del coronavirus plantean es que esta hipótesis de cepa estirpe vírica surgida en el laboratorio y que haya escapado no es descartable, pero tampoco lo consideran muy plausible.

Contagio coronavirus

Lo que yo creo que sí se puede afirmar es que realmente la variabilidad de los virus que tienen RNA –o ARN– como material genético es grande, y por tanto se pueden generar muchas mutaciones nuevas. Es verdad que los coronavirus son menos variables, por ejemplo, que el virus de la gripe, y otros de ese estilo, porque aunque son virus con ARN sí que tienen cierto grado de corrección de errores en la multiplicación. En cualquier caso, creo que la variabilidad de los virus puede generar nuevas estirpes que encuentren un camino hacia el ser humano.

Sucede que en el genoma de este virus se puede analizar con detalle la región que codifica para esa proteína que forma parte de las espículas que le dan la forma de corona, que parece ser la llave de entrada y tiene un lugar de fijación al receptor de la célula humana que es la enzima convertidora de la angiotensina; esa región de fijación al receptor está mutada y es específica de este virus.

¿Es diferente el mecanismo de contagio del SARS-CoV-2 del de otros coronavirus como el síndrome respiratorio agudo grave (SARS) o el MERS (síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio)?

El mecanismo de contagio no es diferente, pero este virus es mucho más contagioso porque se transmite con mucha facilidad por esa vía respiratoria, lo que significa que la proximidad a personas infectadas es el mecanismo principal, porque se puede recibir una carga vírica importante al inhalarla a través de aerosoles o gotículas un poco más grandes que los aerosoles, que eliminan con la secreción respiratoria.

La proximidad a personas infectadas es el mecanismo principal de contagio del coronavirus, porque se puede recibir una carga vírica importante al inhalarla a través de aerosoles o gotículas que eliminan

Luego también está la posibilidad de contagiarse por la presencia del virus en superficies de objetos, arrastrarlo con la mano y al llevarse la mano a los ojos, la boca o fosas nasales, producirse ese contagio; de ahí la insistencia en la precaución de higiene de lavarse las manos con mucha frecuencia, e incluso desinfectarlas con antisépticos adecuados.

¿Por qué cree que el coronavirus ha tenido una incidencia significativamente mayor en Europa –en países como España, Italia o Francia– o en Estados Unidos, que en el propio foco originario de la infección?

No hay mucha garantía de que tengamos toda la información del alcance que tuvo el foco inicial. Hay datos que no concuerdan, y que indican que en China probablemente hubo un mayor número de contagios, y la mortalidad fue mucho mayor. Pero, dicho esto, también es verdad que en Europa y en Estados Unidos el grado de contagio y la extensión del patógeno ha dependido un poco, o un mucho, de las medidas que se han tomado, y del momento en que se han tomado; es decir, que en Estados Unidos al principio también se infravaloró mucho el peligro que podía suponer, y la extensión ha sido enorme.

En España se tomaron medidas muy tarde; lo lamentable es haber llegado al 8 de marzo con esa obsesión de dejar libres las modificaciones políticas, que a su vez dejaron libres otros actos deportivos o los mítines de otros partidos, etcétera. Eso supuso una pérdida de bastantes días que probablemente –e incluso hay estimaciones estadísticas al respecto– extendió mucho el contagio.

En España se tomaron medidas muy tarde, y eso supuso una pérdida de bastantes días que probablemente extendió mucho el contagio

Y hay países que lo han hecho mejor, como Corea del Sur, que en cuanto empezaron a tener casos y situaciones de riesgo trataron de tomar medidas y actuaron con mucha energía, al igual que ha sucedido en otros países de Europa, como Grecia y Portugal, y que tienen mejores resultados.

Usted ha afirmado que a pesar de que los sistemas sanitarios de los países latinoamericanos no son tan potentes como en muchos países europeos, la extensión del coronavirus y su impacto en la mortalidad son diferentes y, en la actualidad, mucho más favorables para estos países. ¿Por qué es así?

No para todos, porque por ejemplo en Brasil y Ecuador están muy afectados, pero en Colombia parece muy controlado, y en Bolivia también. En Colombia me consta que, a pesar de que el sistema sanitario tiene más limitaciones que el nuestro, tomaron medidas pronto y han ido articulando cuarentenas, aislamientos, procedimientos de salida, y demás, escalonados, y yo creo que eso ha sido positivo, y por tanto tienen una incidencia relativamente menor del COVID-19. Y en algunos otros también, pero no en todos.

Distancia social para evitar el contagio por coronavirus

No sabemos qué va a ocurrir, aunque hay otro dato que es el de la temperatura más elevada y el sol, que podrían dificultar más la transmisión, algo que creo que es razonable pensar y que algunos datos –incluso estadísticos– de contagios en función de la temperatura, lo avalan. A llegar las estaciones cálidas y la penetración de ciertas radiaciones solares sucedió que el primer SARS, el de 2002, se extinguió prácticamente en junio de 2003, al cabo de casi nueve meses.

A llegar las estaciones cálidas y con ciertas radiaciones solares el primer SARS, el de 2002, se extinguió prácticamente en junio de 2003, al cabo de casi nueve meses

Es muy difícil pensar que con un virus que se ha extendido tanto y que afecta a tanta gente pueda suceder eso, pero que en algunos sitios se vea un poco reducido el contagio yo creo que sí es razonable pensarlo, aunque no estoy afirmando que vaya a ser así, claro.

Es bastante probable que el virus no desaparezca en breve, pero el confinamiento no se puede prolongar eternamente, ¿qué otras medidas se pueden adoptar para evitar infecciones masivas en el marco de una vuelta relativa a la normalidad?

Creo que las medidas están tomadas, la cuestión es cómo plasmarlas y en qué momento, pero consisten en tener una mejor información –la más completa posible– sobre dónde están los afectados, y procurar que esas personas mantengan sus cuarentenas, facilitar una vuelta al trabajo en condiciones laborales que protejan a los trabajadores, como separación personal, elementos de protección y demás y, por supuesto, tener también prevista una reacción ante posibles recaídas que dieran lugar a medidas más drásticas, porque efectivamente es tremenda la situación de abandono de la actividad económica en la que está el mundo.

Se está hablando incluso de una especie de pasaporte COVID-19 que acredite la inmunidad de aquellos que ya han pasado la enfermedad para que puedan salir a la calle o acudir a sus puestos de trabajo. ¿Qué opina usted de esta iniciativa?

Yo eso lo veo mucho más dudoso, porque que los derechos de cada cual estén basados en haber estado infectados o inmunizados podría hasta provocar el que hubiera gente que se infectara deliberadamente; eso es un poco disparatado.

Se estima que el desarrollo de una vacuna efectiva contra el COVID-19 tarde entre 12 y 18 meses, pero también se está estudiando la posible efectividad de fármacos ya aprobados para tratar otros problemas de salud para combatir el coronavirus, ¿cree que la ciencia conseguirá tratar la infección evitando la muerte o secuelas graves, antes que prevenirla?

Yo creo que va a haber novedades pronto. Ya se están haciendo estudios clínicos de tratamiento para combatir el virus; de hecho, la misma experiencia de los clínicos que atienden a estos enfermos, que desde el principio han echado mano de fármacos antivíricos u otros tratamientos –incluso de antiparasitarios–, que ya se hubieran utilizado en terapias con seres humanos, para reposicionarlos frente a este virus, es una experiencia que pronto va a florecer en datos importantes.

Hay alrededor de 300 ensayos clínicos en marcha, inclusive algunos para perfilar el tratamiento en situaciones de mucha gravedad como la 'tormenta inflamatoria'

Y, en paralelo, los agentes antivíricos ya conocidos e introducidos, y quizás otros nuevos, que se están ensayando, podrían resultar también efectivos, porque ahora hay muchísimos enfermos y hacer un ensayo clínico con medicamentos que ya están adaptados, indicados y aprobados para uso humano, es muy cómodo, y es cuestión de probarlos.

Se estima que hay alrededor de 300 ensayos clínicos en marcha en el mundo; de todo tipo, inclusive algunos para perfilar el tratamiento en situaciones de mucha gravedad, como la situación altamente inflamatoria que se produce en los enfermos más graves, y que provoca la muerte en muchos casos. En estos pacientes también se está ensayando con antiinflamatorios, anticuerpos monoclonales, que combaten en concreto algunas citoquinas que forman parte de esa 'tormenta inflamatoria' que se ha llamado así en este caso.

Todas estas investigaciones creo que darán lugar a mejores tratamientos. La vacuna es muy deseable, y se está haciendo un gran esfuerzo para desarrollarla, incluso buscando de manera imaginativa fases un poco diferentes a las tradicionales para reducir los plazos, pero ese cálculo de 12 a 18 meses como mínimo es razonable para tener la vacuna, y en producción. No hay que olvidar que hay enfermedades que, tras décadas de esfuerzo, aún no tienen vacuna.

¿Cómo cree que debería producirse la fase de desescalada en España? ¿Debería ser igual en todas las comunidades, independientemente de su grado de afectación?

España es un país grande, con una gran diversidad, y la desescalada no tiene por qué ser igual y de forma simultánea en todas partes. Por eso el Gobierno tiene que diseñar un programa cuanto antes, y lo mejor elaborado posible, que pasa sin duda y de forma imperativa por hacerlo con las comunidades autónomas, porque son quienes están al cargo del sistema de salud y quienes pueden controlar todo eso; no creo que podamos hacer una desescalada con normas homogéneas e idénticas en todos los lugares.

¿Cuáles son los posibles escenarios futuros? ¿Esta pandemia nos cambiará la vida para siempre?

Bueno, la verdad es que la vida es cambiante siempre, aunque para algunos más que para otros, y esta pregunta tiene mucho que ver con una visión sociológica, incluso filosófica, sobre cómo podemos entender nuestras vidas; es cierto que esta es la primera pandemia tan globalizada y general que se produce, y que afecta a tantas personas en una situación de globalización, con una economía muy interdependiente, y que sin duda traerá consecuencias.

En una situación de globalización, con una economía muy interdependiente, esta pandemia sin duda traerá consecuencias económicas, sociales, y a nivel personal

Ahora, en qué medida afecte a la vida de mucha gente, depende también de otras muchas circunstancias, pero los países tendremos que plantearnos si el esquema de producción mundial y de globalización, tal y como se ha llevado al extremo en el que la producción de las materias primas primarias se concentre en Asia…, pues probablemente será revisado. Habrá sin duda consecuencias económicas, sociales, y de la visión personal de cada cual.

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