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Perros callejeros, ligados al origen de la pandemia por coronavirus

El origen de la pandemia por coronavirus podría estar en perros callejeros que comieron murciélagos infectados por un antepasado del SARS-CoV-2, que evolucionó en su intestino hasta convertirse en un virus muy peligroso para los humanos.
Escrito por: Eva Salabert

15/04/2020

Perros callejeros, ligados al origen de la pandemia por COVID-19

Una de las incógnitas sobre el coronavirus que la ciencia no ha conseguido resolver todavía es cuál es el origen del SARS-CoV-2. En un principio se especuló con que las serpientes, los pangolines o los murciélagos podrían ser los huéspedes originales del virus antes de que este infectara a los seres humanos, pero ninguna de estas hipótesis se ha podido demostrar. Ahora, un nuevo estudio señala que el patógeno podría haber evolucionado en el intestino de los perros callejeros.

La investigación que propone esta nueva hipótesis sobre el origen y transmisión inicial del coronavirus ha sido realizada por Xuhua Xia, investigador de la Universidad de Ottawa (Canadá), que afirma que el antepasado del SARS-Cov-2 y de otro patógeno muy similar a él, un coronavirus de murciélago, infectó el intestino de cánidos, y es muy probable que esto diera lugar a una rápida evolución del virus en estos animales y su salto a los humanos.

Los coronavirus evitan las defensas antivirales

Cuando los virus invaden el organismo de un huésped sus genomas suelen registrar los cambios y adaptaciones que han experimentado para engañar al sistema inmune del infectado, y por ello Xia, que es biólogo, estudia desde hace tiempo las firmas moleculares de los virus.

El SARS-CoV-2 habría pasado de los murciélagos a los perros callejeros y después evolucionó en el intestino de los canes y pudo así evitar la respuesta inmune humana de la proteína ZAP

Los seres humanos, al igual que el resto de mamíferos, tienen una proteína centinela antiviral denominada ZAP que impide que un virus se multiplique en su huésped y deteriora su genoma, frenando así la propagación del invasor. Esta proteína tiene como objetivo a los dinucleótidos CpG presentes en el genoma del virus, que actúan como una señal para que el sistema inmune busque y destruya un virus; sin embargo, los coronavirus parecen tener la capacidad de evitar a ZAP.

Para realizar este estudio en concreto –que se ha publicado en Molecular Biology and Evolution– el investigador analizó 1.252 genomas del virus Betacoron depositados en el banco de datos de secuencias genéticas GenBank. De esta forma, comprobó que el SARS-CoV-2 y un coronavirus de murciélago (BatCoV RaTG13) que es su pariente conocido más cercano, son los que tienen menor cantidad de CpG.

Al examinar datos de perros comprobó que solo los genomas de los coronavirus caninos (CCoV) que causaron una patología intestinal muy contagiosa en perros de todo el mundo muestran valores genómicos de CpG similares a los que se habían observado en el SARS-CoV-2 y el BatCoV RaTG13.

El sistema digestivo, clave en la infección por coronavirus

Además, el receptor ACE2 de las células –que es la vía de entrada del nuevo coronavirus– se produce en el aparato digestivo humano, y según el biólogo esto indica que es probable que el sistema digestivo de los mamíferos pueda constituir un objetivo clave en la infección por SARS-CoV-2. De hecho, Xia ha recordado que un reciente informe revela que muchos de los pacientes con COVID-19 sufren también problemas gástricos.

Es muy habitual, además, que los perros laman su zona anal y genital, y esto favorecería la transmisión viral del sistema digestivo al aparato respiratorio, así como el intercambio entre un virus gastrointestinal y otro que atacase a los pulmones y las vías respiratorias.

El sistema digestivo de los mamíferos podría constituir un objetivo clave en la infección por SARS-CoV-2

Aunque estos factores apoyan la hipótesis de que el SARS-CoV-2 habría evolucionado en el intestino de los mamíferos o en tejidos relacionados con este órgano, según Xia, el científico también admite que al no haberse realizado un muestreo de todas las especies de mamíferos y sus tejidos no es posible llegar a la conclusión de que los valores genómicos de CpG bajos surjan únicamente del sistema digestivo de los perros.

Un virus que pasó de los murciélagos a los perros callejeros

El autor del trabajo ha elaborado una hipótesis según la cual el SARS-CoV-2 habría pasado primero de los murciélagos a los perros callejeros que se alimentaron de este animal, y que después el virus experimentó una evolución muy rápida en el intestino de los canes gracias a la cual pudo evitar la respuesta inmune humana de la proteína ZAP, convirtiéndose así en un grave patógeno para el ser humano.

La hipótesis es que el SARS-CoV-2 habría pasado primero de los murciélagos a los perros callejeros que se alimentaron de este animal

Esto no significa que los perros puedan transmitir el coronvirus SARS-CoV-2 en este momento, ya que para ello –afirma Xia– sería necesario que el animal tuviera establecida una población de coronavirus en un tejido en contacto con el exterior, y hasta ahora no existe ninguna evidencia de ello. Sin embargo, el biólogo aconseja que se incluya a los canes salvajes en los programas de vigilancias de virus.

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