Pulgas en la mascota
La infestación por pulgas es frecuente en las mascotas, y aunque a priori es un problema leve, puede resultar muy molesto si no se trata a tiempo. Te enseñamos a reconocer estos parásitos, su modo de actuar y cómo acabar con ellos.

Cómo identificar una infestación por pulgas y cuáles son sus consecuencias

Actualizado: 24 de noviembre de 2022

Si sospechas que t uperro o tu mascota puede tener pulgas, basta con apartar el pelo del animal y verás pequeños insectos marrones corriendo y saltando. Además, las heces de estos parásitos se observan sobre las raíces del pelo en forma de pequeños puntos de color negro. Con un peine especial de púas finas podemos cepillar a nuestra mascota y depositar los detritos sobre un papel blanco. Si tras humedecerlo con agua aparece un halo rosáceo alrededor de esos puntos negros, se trata con seguridad de heces de pulga.

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Síntomas y consecuencias de una infestación por pulgas

La picadura de la pulga produce la aparición de pequeñas pápulas en la piel, que originan un intenso prurito o picor. El animal comenzará entonces a rascarse, lamerse, o morderse insistentemente, para aliviarse. En infestaciones graves podría verse afectado el estado general de la mascota, mostrando debilidad, e incluso somnolencia.

Ilustración: Cómo identificar una infestación por pulgas

Las pulgas no solo causan inquietud a nuestros perros u otras mascotas, sino que las pequeñas pápulas originadas por su picadura pueden llegar a convertirse en lesiones cutáneas más graves a consecuencia del rascado, apareciendo alopecia, inflamación e infección en la piel. Esto es especialmente frecuente en aquellos animales que padecen alergia a la saliva de las pulgas, una enfermedad conocida como DAPP (dermatitis por alergia a la picadura de la pulga). Las infestaciones masivas podrían llegar a provocar anemia a la mascota, es decir, una reducción en el número de glóbulos rojos de la sangre, que se manifiesta con palidez de mucosas y debilidad.

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Estos parásitos externos también desempeñan un papel en la transmisión de patógenos como la bacteria Bartonella henselae, responsable de la 'enfermedad por arañazo de gato' (transmisible al ser humano) o Dipylidium caninum, un parásito intestinal canino que se adquire al ingerir las pulgas accidentalmente.

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Creado: 16 de diciembre de 2015

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