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Los dispositivos con pantalla perjudican el sueño infantil

Los niños que utilizan dispositivos electrónicos con pantalla, como tablet o teléfono móvil, antes de irse a la cama, tienen un mayor riesgo de no dormir el tiempo suficiente y que su descanso sea de menor calidad.
Una niña pequeña juega con una tablet en su dormitorio

Los dispositivos con pantalla estimulan el cerebro, y pueden retrasar la conciliación del sueño o interrumpirlo.

07 de Noviembre de 2016

Los niños que usan dispositivos electrónicos con pantalla, como tablet, videoconsolas, o teléfono móvil antes de irse a la cama tienen más del doble de riesgo de que su tiempo de sueño no sea suficiente, en comparación con los menores que no utilizan estos productos, según revela una investigación de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) en la que se han revisado 20 estudios observacionales que incluían a 125.198 niños.

En la actualidad, se estima que el 72% de los niños y el 89% de los adolescentes tienen como mínimo un dispositivo portátil en su entorno de sueño, y la mayoría de ellos lo usa justo antes de acostarse, o incluso cuando ya se encuentra en la cama, a pesar de que los expertos señalan que su empleo estimula el cerebro y afecta a los ritmos circadianos y al estado de alerta, por lo que pueden retrasar la conciliación del sueño o interrumpirlo.

Se estima que el 72% de los niños y el 89% de los adolescentes tienen como mínimo un dispositivo electrónico portátil en su entorno de sueño

Como ha explicado el director de la investigación, el doctor Ben Carter, del Kings College de Londres, dormir es fundamental para el buen desarrollo de los niños, y un descanso insuficiente puede causarles muchos trastornos de salud. El experto añade que la gran variedad de dispositivos como teléfonos móviles y tabletas a los que tienen acceso los menores tiene como consecuencia una reducción de las horas de sueño y un empeoramiento de la calidad del mismo.

Tanto es así que los que mantiene teléfonos celulares u otros aparatos similares en sus habitaciones eran un 50% más propensos a tener problemas de sueño y un 200% más propensos a estar adormilados durante el día.

Otros problemas para la salud infantil derivados de los trastornos del sueño son una mala alimentación, falta de atención, somnolencia, obesidad, retraso del crecimiento, alteraciones mentales o disminución de la respuesta inmunitaria. Por ello, Carter ha propuesto que se adopten estrategias que incluyan a padres, maestros y profesionales de la salud, con el objetivo de mejorar los hábitos de sueño de los menores.

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