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El ejercicio protege de cardiopatías incluso si tienes riesgo genético

Se sabe que hacer ejercicio protege la salud del corazón, pero un nuevo estudio ha demostrado que también evita problemas en las personas con riesgo genético de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Escrito por: Natalia Castejón

13/04/2018

Chica realizando ejercicio físico para proteger su cardiopatía genética

Los que tenían un alto riesgo genético y se mantenían muy activos tuvieron un 49% menos riesgo de enfermedad coronaria.

Mantenerse físicamente activo puede prevenir la aparición de enfermedades del corazón, un beneficio que también se extiende a las personas que tienen una predisposición genética a sufrir problemas como accidentes cerebrovasculares o fibrilación auricular. Un estudio publicado en la revista Circulation y realizado por miembros de la Universidad de Stanford (EE.UU.) lo demuestra.

La investigación, que se ha prolongado durante algo más de seis años, ha contado con los datos de 482.702 adultos británicos con edades comprendidas entre los 40 y los 69 años, a los que se les analizó el nivel de fuerza de agarre (relacionado con la fuerza general del cuerpo) y el nivel de ejercicio físico, y se les hicieron pruebas mientras pedaleaban en una bicicleta estática. También se les realizaron estudios de asociación del genoma para conocer el riesgo genético de padecer trastornos cardiovasculares.

Las personas con predisposición genética a sufrir enfermedades cardiovasculares que practicaron ejercicio tuvieron un 60% menos riesgo de fibrilación auricular

Menos problemas coronarios y fibrilación auricular con ejercicio

Los resultados determinaron que aquellos que tenían un alto riesgo genético y se mantenían muy activos presentaban un 49% menos probabilidades de desarrollar una enfermedad coronaria y un 60% menos riesgo de fibrilación auricular, comparado con las personas con menores niveles de ejercicio. Los participantes que tenían un riesgo genético intermedio y una capacidad alta de agarre tenían un 36% y un 46% menos de probabilidades, respectivamente, de presentar estos problemas de salud con respecto a sus homólogos con un nivel de fuerza de agarre más bajo.

En general, se observó que los participantes que hicieron ejercicio tuvieron menos cardiopatías, en concreto disminuyeron sus probabilidades de sufrir enfermedad de las arterias coronarias, fibrilación auricular y accidente cerebrovascular. Tras los seis años de seguimiento se registraron poco menos de 21.000 casos de problemas cardiovasculares, y se corroboró que las personas con alto riesgo genético fueron las más vulnerables a estas afecciones, pues tenían un 77% más posibilidades de enfermedad coronaria que los de bajo riesgo genético.

Erik Ingelsson, uno de los autores de la investigación, ha expuesto que la importancia de este trabajo radica en que confirma que pequeños cambios en el estilo de vida –basta con un poco de ejercicio al día–, pueden resultar determinantes para la salud futura, especialmente en el caso de los individuos cuyos genes les predisponen a sufrir patologías cardiacas.

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