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Masticar chicle al andar podría ayudarte a quemar más calorías

Mascar chicle mientras se camina favorece el aumento de la frecuencia cardíaca, el gasto de calorías, la velocidad a la que se anda y la distancia recorrida, sobre todo en los ancianos y hombres de más de 40 años.
Escrito por: Natalia Castejón

30/05/2018

Mujer andando y masticando chicle

Masticar chicle aumenta la frecuencia cardiaca y hace que andemos a una velocidad elevada.

Diversos estudios han mostrado algunos beneficios de masticar chicle sin azúcar, como por ejemplo, que previene la aparición de placa dental y caries o ayuda a reducir en parte el estrés, según los resultados, porque aumenta el flujo sanguíneo al cerebro. A estas ventajas hay que sumar ahora otro descubrimiento, y es que, al parecer, caminar mientras se tiene una goma de mascar en la boca aumenta la frecuencia cardiaca, la cantidad de energía usada y ayuda a incrementar la distancia recorrida.

El estudio que lo afirma, y que ha visto la luz en el Journal of Physical Therapy Science, ha sido llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Waseda, en Tokio (Japón), liderado por el Dr. Yuka Hamada, cuyos resultados han presentado en el Congreso Europeo sobre la Obesidad (ECO), que celebrado este año en Viena (Austria).

Masticar chicle mientras se camina provoca cambios directos sobre algunas de las funciones físicas y fisiológicas del organismo

La muestra analizada contó con 46 personas de entre 21 y 69 años que fueron divididos en dos grupos, uno de ellos caminó a ritmo normal durante 15 minutos –después de una hora de reposo– mientras masticaban dos chicles de 1,5 gramos y 3 kcal cada uno. El otro grupo realizó la misma actividad, pero ingiriendo un polvo que proporcionaba los mismos ingredientes, pero sin la necesidad de morderlo reiteradamente.

Caminar comiendo chicle tiene más efectos en mayores de 40 años

Los resultados generales revelaron un incremento de la frecuencia cardiaca y de las calorías quemadas en todos los grupos del estudio que masticaron chicle, pero al analizar sus efectos en función de la edad y el sexo, se observó que los varones mayores de 40 años tenían un aumento más notable en estas áreas, además de en la rapidez de los latidos del corazón y un mayor gasto de energía, también incrementaron la distancia recorrida, la velocidad y el número de pasos dados, en comparación con el grupo de control.

Los autores han concluido que masticar chicle mientras se camina provoca cambios directos sobre algunas de las funciones físicas y fisiológicas del organismo, de esta manera han pretendido entender como un pequeño hábito puede afectar al cuerpo y al gasto de calorías. No obstante, cabe recordar que el hábito saludable en sí es comenzar a andar y hacerlo de manera habitual, y en caso de incorporar un cicle a tu paseos diarios, elígelo sin azúcar.

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