La mitad de las nuevas mamás en el encierro tuvo depresión posparto

En el primer confinamiento por COVID-19 el 47,5% de las madres primerizas con un bebé de 6 meses o menos tuvo depresión posparto, más del doble de lo habitual en Europa antes de la pandemia (23%), según un estudio en R. Unido.
Escrito por: Eva Salabert

12/05/2021

Más depresión posparto en la cuarentena

Una nueva investigación liderada por científicos de la University College Londres (UCL) en Reino Unido ha comprobado que el confinamiento derivado de la pandemia por coronavirus ha afectado especialmente a las madres primerizas, que han descrito sentimientos de aislamiento y desamparo, preocupación y culpa por el impacto que pudiera tener el encierro sobre el desarrollo de su bebé, agotamiento, o un aumento de los niveles de estrés, entre otros problemas, debido a la cuarentena obligatoria.

Los investigadores han determinado que alrededor de la mitad de las nuevas mamás que tenían un bebé de seis meses o menos llegaron a alcanzar el umbral de la depresión posparto durante el primer encierro establecido en Reino Unido para evitar la propagación del SARS-CoV-2, lo que supone más del doble de las tasas promedio para este trastorno mental en Europa antes de declararse la pandemia, que era del 23%.

La disminución del contacto social durante el confinamiento puede haber incrementado el riesgo de depresión posparto

Para llegar a esta conclusión se realizaron encuestas a 162 mamás en Londres entre mayo y junio de 2020. Las participantes eligieron hasta 25 personas que eran importantes para ellas e informaron sobre con quiénes habían interactuado y cómo: personalmente, por teléfono, por videollamada o intercambiando mensajes en las redes sociales. Y también informaron sobre su bienestar que se midió mediante las calificaciones de depresión en la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo, lo que permitió conocer tanto las interacciones sociales de las madres, como su salud mental.

Los resultados, que se han publicado en Frontiers in Psychology, mostraron que la peor parte se la llevaron las mujeres cuyas parejas no estuvieron disponibles para ayudar con las tareas domésticas o la crianza de los hijos, y que un mayor contacto de las nuevas madres con otras personas, tanto virtualmente o por teléfono, como cara a cara, reducía los síntomas depresivos que referían, lo que sugiere que la disminución del contacto social durante el encierro puede haber incrementado el riesgo de depresión posparto.

“Las medidas de distanciamiento social durante el encierro crearon muchas barreras para obtener ayuda de otras personas, lo que llevó a muchas madres primerizas a sentirse totalmente abrumadas”

Aunque muchas madres admitieron que el contacto virtual les ayudaba, lo consideraban insuficiente y expresaron que el encierro creaba una “carga de maternidad constante”. La Dra. Sarah Myers, del Departamento de Antropología de la UCL, explicó que “cuidar de un bebé es un desafío y todas las madres primerizas sufren algún nivel de agotamiento mental, físico y emocional. El bajo apoyo social es uno de los factores de riesgo clave para desarrollar depresión posparto. Las medidas de distanciamiento social durante el encierro crearon muchas barreras para obtener ayuda práctica y apoyo significativo de otras personas en las semanas y meses posteriores a la llegada de su bebé, lo que llevó a muchas madres primerizas a sentirse totalmente abrumadas”.

“Realmente se necesita un pueblo para criar a un niño, especialmente en una crisis cuando todos se enfrentan a mayores demandas, tensiones y acontecimientos importantes de la vida. Nuestra encuesta muestra que los encierros dejan a las nuevas madres más vulnerables a la depresión posparto y que las soluciones digitales pueden ayudar, pero no son la respuesta. Los gobernantes deben tener esto en cuenta mientras continuamos lidiando con el COVID-19, por el bien de las mamás, los bebés y las familias enteras”.

Ventajas y desventajas del confinamiento para las mamás

El confinamiento a causa del coronavirus no siempre fue una experiencia negativa para las nuevas mamás, ya que a algunas les pareció que el encierro constituía un tiempo “protegido” para disfrutar de la familia y esto potenciaba los lazos de unión entre sus miembros. Además, sus parejas estuvieron más disponibles para asumir los roles de la paternidad y ayudar al cuidado del bebé de lo que hubieran estado si Reino Unido no hubiera estado confinado.

Cuando “las parejas estaban más en casa debido al encierro y podían compartir las tareas domésticas o cuidar a los niños, las nuevas mamás salieron beneficiadas"

La Dra. Emily Emmott, del Departamento de Antropología de la UCL, ha afirmado que “las nuevas madres con más de un hijo fueron las más afectadas, ya que tuvieron que lidiar con los recién nacidos además de atender múltiples demandas como las tareas escolares en el hogar”. Pero, como añade la experta, en los casos en los que “las parejas estaban más en casa debido al encierro y podían compartir las tareas domésticas o cuidar a los niños que hubiera, las nuevas mamás salieron beneficiadas. Algunas informaron que esto ayudó a todos a crear vínculos más estrechos y que toda la familia se benefició de pasar este tiempo juntos. Esto también debería ser motivo de reflexión cuando analizamos el apoyo a los padres con nuevos bebés, no solo en una pandemia”.

Sin embargo, las nuevas madres que contestaron a la encuesta también hicieron comentarios negativos como: “Definitivamente me ha puesto más ansiosa. ¿Estoy haciendo lo suficiente por mi bebé? ¿Está ella bien? ¿Está sana y feliz? ¿Debería estar haciendo más? ¿La gente piensa que soy una buena madre?” En gran parte, esto se debe a las dificultades para comunicarse online.

Una madre primeriza afirmó: “Siento que me lo estoy inventando sobre la marcha y no tengo a nadie que me guíe”, mientras que otra se lamentó: “Me preocupa que mi hijo no esté obteniendo el desarrollo que se merece porque no está recibiendo suficientes estímulos”. Otra señaló: “Creo que el confinamiento me ha hecho sentir que ya no soy una persona por derecho propio. No tener a nadie que lo sostenga o que me ayude un poco me hace sentir que todo depende de mí y que hay mucha presión. Siento que no tengo tiempo para descansar”. Y otra advirtió: “Soy una madre exhausta que no puede concentrarse en ninguno de sus hijos y esto está pasando factura a todos”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD