La ciclosporina podría reducir la mortalidad por COVID-19 hasta un 81%

El fármaco ciclosporina podría reducir hasta un 81% la mortalidad de los pacientes con COVID-19 grave, según un estudio realizado por científicos españoles que ha evaluado la eficacia de varios tratamientos contra esta enfermedad.
Escrito por: Eva Salabert

15/10/2020

Ciclosporina para reducir la mortalidad por COVID-19

Un estudio realizado por investigadores liderados por el Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid junto con la Universidad Europea, en el que se han analizado los tratamientos suministrados a más de 600 pacientes con COVID-19 que ingresaron en el hospital entre el 10 de marzo y el 15 de abril, ha mostrado que los que recibieron ciclosporina tuvieron un 81% menos probabilidades de fallecer en comparación con los que no fueron tratados con este medicamento.

La ciclosporina es un fármaco inmunosupresor que se administra habitualmente a los pacientes trasplantados para reducir la actividad del sistema inmune y evitar el rechazo del nuevo órgano, así como para tratar ciertas enfermedades de tipo inmunitario, y precisamente su actividad inmunosupresora puede resultar útil en una fase avanzada de la infección por SARS-CoV-2 para inhibir la exagerada reacción inflamatoria que experimentan algunos pacientes y que se conoce como 'tormenta de citoquinas'.

En el estudio, que se ha publicado en EClinical Medicine, los investigadores analizaron las características de todos los pacientes y los tratamientos que recibieron, y observaron que sus características eran similares a las de otras series publicadas: una media de edad de 69 años, la mayoría varones, y parecidas tasas de comorbilidad asociadas, ya que el 47% presentaba hipertensión, el 16% eran diabéticos, el 22% padecía alguna enfermedad cardíaca y el 19% de tipo respiratorio.

El tratamiento con ciclosporina redujo el riesgo de muerte

Durante la primera oleada de la pandemia por coronavirus y a falta de un tratamiento efectivo para combatir la infección, los médicos utilizaron diversos tipos de medicamentos ya aprobados para intentar curar a los enfermos graves, entre ellos “antimaláricos, como la hidroxicloroquina, antivirales como el lopinavir-ritonavir; antibióticos; corticoides y fármacos que actúan en la fase inflamatoria de la enfermedad como el tocilizumab y la ciclosporina”, ha explicado el Dr. Daniel Carnevali, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y profesor de la Universidad Europea.

Los pacientes que no habían recibido ciclosporina tenían 4,22 veces más posibilidades de morir que los que habían recibido este tratamiento

Al analizar los factores que podrían haber influido en el pronóstico de los pacientes y sus probabilidades de fallecer, como su edad, el score radiológico, la necesidad o no de soporte respiratorio y el tipo de ventilación mecánica empleada, los tratamientos administrados…, comprobaron que ser tratado con ciclosporina protegía frente a la mortalidad. En concreto, y según Israel J. Thuissard, miembro del Grupo de Asesoramiento Metodológico y Estadístico de la Universidad Europea, “los pacientes que no habían recibido ciclosporina tenían 4,22 veces más posibilidades de morir que los que habían recibido este tratamiento”.

Los resultados del trabajo, ha advertido el Dr. Carnevali, han de tomarse con cautela porque se trata de un estudio prospectivo, y no de un estudio randomizado doble ciego en el que se hubiera comparado fármaco a fármaco. Pero si la efectividad de la ciclosporina contra el COVID-19 se confirma en nuevas investigaciones, se convertiría en el segundo medicamento que ha demostrado su capacidad para reducir la mortalidad por esta enfermedad tras la dexametasona, un corticoide con propiedades antiinflamatorias.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD