Los niveles de anticuerpos de la vacuna decaen a partir de 2-3 meses

Los niveles de anticuerpos generados por la vacuna contra el COVID-19 –más altos en Pfizer que en AstraZeneca– empiezan a decaer a las 6 semanas tras completar la pauta de vacunación, y pueden disminuir un 50% al cabo de 10 semanas.
Escrito por: Eva Salabert

28/07/2021

Anticuerpos vacunas decaen en 3 meses

El estudio Virus Watch del University College London (UCL), en Londres (Reino Unido), que incluye datos de más de 600 personas, muestran que los niveles totales de anticuerpos que se generan tras completar la pauta vacunal contra el COVID-19 comienzan a disminuir solo seis semanas después de recibir la segunda dosis, y pueden reducirse más del 50% a las 10 semanas de la inoculación.

Los resultados del trabajo, publicados en The Lancet, también revelan que los niveles de anticuerpos son sustancialmente más elevados tras dos dosis de la vacuna de Pfizer, que tras dos dosis de la de AstraZeneca, y que son mucho más altos en aquellas personas que tuvieron previamente una infección por SARS-CoV-2. Los hallazgos fueron consistente en todos los grupos analizados con independencia de su edad, sexo, o presencia de patologías crónicas.

Aquellos que fueron vacunados con AstraZeneca son más propensos a tener niveles de anticuerpos más bajos que los que recibieron la vacuna de Pfizer

En el caso de Pfizer, los niveles de anticuerpos se redujeron de una media de 506 U/mL a los 21-41 días, hasta 3320 U/mL al cabo de 70 o más días. Los niveles de anticuerpos en los vacunados con AstraZeneca disminuyeron desde una media de 1201 U/mL en los días 0-20, hasta 190 U/mL (67-644) a los 70 días o más.

Los autores del estudio han destacado que, aunque las implicaciones clínicas de la disminución de los niveles de anticuerpos no están claras todavía, era de esperar que se produjese cierto descenso y que las actuales investigaciones muestran que las vacunas continúan siendo recomendables y efectivas para evitar el COVID-19 grave.

Priorizar las dosis vacunales de refuerzo en población vulnerable

La Dra. Maddie Shrotri, del UCL Institute of Health Informatics ha declarado que los niveles de anticuerpos tras ambas dosis de las vacunas de AstraZeneca o Pfizer fueron inicialmente muy elevados, lo que probablemente explique en parte por qué resultan tan protectoras frente al COVID-19 grave. “Sin embargo –añade– encontramos que estos niveles caían significativamente en el curso de dos o tres meses. Si continúan cayendo a este ritmo, nos preocuparía que los efectos protectores de las vacunas puedan empezar también a desaparecer, especialmente contra las nuevas variantes; Pero todavía no podemos predecir con qué rapidez podría ocurrir esto”.

El Profesor Rob Aldridge, también del UCL Institute of Health Informatics, ha señalado que en relación a quién debería ser priorizado para recibir dosis de refuerzo de las vacunas, sus datos sugieren que es más probable que aquellos que fueron vacunados antes, en especial si recibieron AstraZeneca, tengan los niveles de anticuerpos más bajos.

Las personas tienen diferentes niveles de inmunidad dependiendo de la capacidad de sus anticuerpos para neutralizar al virus, así como de la respuesta de sus células T

Según el investigador sus hallazgos avalan las recomendaciones del Joint Committee on Vaccination and Immunization (JCVI) que indican que los adultos clínicamente vulnerables, aquellos que tengan 70 años o más, y todos los residentes en centros asistenciales para mayores, deberían ser priorizados para dosis de refuerzo.

Además, aquellos que fueron vacunados con AstraZeneca, incluyendo a la mayoría de los residentes en centros de la tercera edad, son más propensos a tener niveles de anticuerpos más bajos que los que recibieron la vacuna de Pfizer, por lo que este dato debe ser tenido en cuenta a la hora de decidir quién tiene prioridad cuando se implementen las dosis de refuerzo.

Los autores han señalado que el estudio tiene algunas limitaciones, como la pequeña muestra de población analizada, y que cada participante solo proporcionó una muestra, por lo que no es posible confirmar la rapidez con la que descienden los niveles de anticuerpos en cada individuo, o si continuarán disminuyendo en los siguientes meses o mantendrán niveles estables.

Advierten, además, que las personas tienen diferentes niveles de inmunidad dependiendo de la capacidad de sus anticuerpos para neutralizar al virus, así como de la respuesta de sus células T, y que incluso cuando los niveles medibles de anticuerpos son bajos es probable que se mantenga una memoria inmune que puede proporcionarles protección a largo plazo.

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