Hallan una clave para evitar la recaída del cáncer tras inmunoterapia

Descubren que los niveles elevados de la proteína fas en los tumores cancerosos ayuda a mejorar significativamente la eficacia de la inmunoterapia contra el cáncer –incluida la terapia CAR-T– y a prevenir recidivas.
Escrito por: Eva Salabert

18/12/2020

Ilustración de glóbulos blancos atacando una célula cancerosa

Uno de los misterios sin resolver sobre la inmunoterapia para tratar el cáncer es por qué no elimina completamente los tumores en muchos pacientes, incluso cuando no todas las células de estos tumores constituyen la diana molecular contra la que va dirigida esta terapia. Ahora, científicos del Hospital Monte Sinaí han descubierto que la respuesta podría deberse a una proteína denominada fas, y que su regulación podría ser una ruta para prevenir la recidiva del cáncer.

Los tratamientos inmunoterápicos contra el cáncer tienen como objetivo antígenos o proteínas en la superficie de las células del tumor. Un ejemplo común de esto es una proteína denominada CD19, pero incluso cuando la mayoría de las células de un tumor expresan dicha proteína, siempre quedan algunas que no lo hacen. Además, los tumores están en constante evolución y con frecuencia experimentan un “escape de antígenos”, lo que significa que la diana no se expresa más y esto puede hacer que la inmunoterapia falle y el cáncer aparezca de nuevo.

Los tumores están en constante evolución y con frecuencia experimentan un “escape de antígenos”, lo que puede hacer que la inmunoterapia falle y el cáncer reaparezca

Los investigadores descubrieron que la inmunoterapia contra el cáncer que induce el uso de las células del sistema inmune conocidas como células T y células CAR-T no solo mata las células cancerosas que expresan la diana de los fármacos, sino también las células tumorales cercanas que carecen de estas dianas, gracias a la presencia de fas. Este proceso puede resultar más efectivo si se añaden terapias que desactiven la regulación de las proteínas fas, afirman los autores del trabajo, que se ha publicado en Cancer Discovery.

Mejorar la eficacia de la inmunoterapia contra el cáncer

El Dr. Joshua Brody, Director del Programa de Inmunoterapia del Linfoma en The Tisch Cancer Institute del Mount Sinai, ha explicado que “este estudio debería ayudar a que muchos ensayos clínicos resolvieran una debilidad común en las inmunoterapias –el escape de los antígenos y la recaída”. “Concretamente –añade– con la combinación de las inmunoterapias con los inhibidores de pequeñas moléculas que aumenten la señalización de fas –que ya están siendo empleadas en la clínica–, se puede potenciar la destrucción de las células cancerosas cercanas al tumor y eliminar las variantes de la pérdida de antígenos de tumores heterogéneos”.

Las inmunoterapias basadas en células T –incluida la terapia CAR-T, los anticuerpos bioespecíficos y los anticuerpos anti-PD1— han revolucionado el tratamiento del cáncer. Sin embargo, incluso a pesar de la extraordinaria elevada tasa de respuesta de las terapias CAR-T en la mayoría de los pacientes la enfermedad progresa o reaparece en el transcurso de un año.

Combinar las inmunoterapias con los inhibidores de pequeñas moléculas que aumenten la señalización de fas puede potenciar la destrucción de las células cancerosas cercanas al tumor

Los autores del trabajo centraron su estudio en tumores de pacientes incluidos en un gran ensayo clínico en el que se analizaba la efectividad de la terapia CAR-T en linfoma no Hodgkin y encontraron por primera vez que los niveles de fas presentes en los tumores predecían la respuesta de los pacientes a los fármacos y su supervivencia a largo plazo. Aquellos en cuyos tumores la fas se encontraba significativamente elevada tuvieron respuestas positivas al tratamiento durante más tiempo.

Basándose en sus hallazgos, los investigadores probaron terapias con pequeñas moléculas que aumentaron la función de fas en las células tumorales, lo que aumentó la eliminación de células del tumor y de las células cancerosas cercanas al mismo inducida por células T, células CAR-T y anticuerpos bioespecíficos.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD