PUBLICIDAD

Una investigación ha encontrado una posible explicación al por qué las vacunas contra el dengue no siempre son efectivas en uno de los serotipos del virus, el DEVN2. Científicos de la Duke-NUS Medical School (Singapur) y la Universidad de Texas (EE.UU.) han comprobado que el virus de esta enfermedad infecciosa se está volviendo resistente por las mutaciones en unas proteínas que se encuentran en su capa externa. Este descubrimiento, publicado en la revista PLOS Pathogens, servirá para que los investigadores prueben otras vías de experimentación para el diseño de vacunas y fármacos contra el dengue.

El virus del dengue lo trasmite las hembras infectadas del mosquito Aedes. Existen cuatro serotipos, por lo que el desarrollo de una vacuna resulta complicado. Hoy contamos con una cuya eficacia varía según el serotipo: es mayor contra los DENV3 y DENV4 que contra el serotipo DENV1, pero muy baja en el caso del DENV2. Su efectividad también varía según la edad del individuo (más elevada a partir de los 9 años de edad), el momento de la vacunación y si ha estado expuesto antes o no al virus.

La temperatura del huésped modifica la estructura del virus del dengue

El virus del serotipo DENV2 son partículas con una superficie lisa cuando se encuentra en los mosquitos, que tienen una temperatura de unos 29ºC. Pero cuando llega al ser humano, cuya temperatura corporal asciende a unos 36-37ºC, esa estructura exterior empieza a modificarse y pasa a ser partículas con superficie irregular. Este sistema de camuflaje le permite sortear el sistema inmunológico. Los investigadores de Singapur han encontrado que el DEVN2 cambia su estructura externa gracias a las mutaciones de unas proteínas específicas.

La vacuna actual tiene una baja eficacia contra el dengue causado por el serotipo DENV2

Los científicos probaron sus descubrimientos no solo en virus adaptados en el laboratorio, también en cuatro cepas de DENV2 de pacientes, y comprobaron que los virus mantuvieron su superficie lisa a 37º C, pero cuando el organismo del paciente infectado alcanzaba los 40ºC, como consecuencia de la fiebre, todas las cepas del virus cambiaron su estructura y su capa exterior se volvió irregular. La doctora Shee-Mei Lok, autora principal del estudio, cree que las vacunas que se diseñen contra el dengue para evitar la infección deberían combatir el virus de superficie lisa, en cambio los medicamentos para tratar a individuos ya enfermos con síntomas de fiebre deberían formularse para eliminar las partículas de superficie irregular. También cree que gracias a esta investigación se podrá anticipar si la estructura de algunas partículas del virus DENV2 se va a transformar, o no, y descubrir la interacción que existe entre el virus y el individuo infectado para desarrollar mejores tratamientos y vacunas.

Se calcula que 400 millones de personas en todo el mundo se infectan cada año por el virus del dengue, sobre todo en las regiones tropicales y subtropicales. Como consecuencia del aumento de las temperaturas por el cambio climático, los expertos vaticinan un aumento en su incidencia.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD