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Nuevo compuesto, eficaz contra la enfermedad inflamatoria intestinal

El compuesto MDI-2268, que bloquea la proteína de un gen que se expresa más en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal grave o que no responden a las terapias disponibles, podría convertirse en un nuevo tratamiento.
Escrito por: Eva Salabert

11/03/2019

Problemas inflamatorios intestinales

Los tratamientos que se emplean habitualmente para aliviar los síntomas que sufren las personas con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) están destinados a suprimir la inflamación, pero no funcionan en algunos pacientes. Otra posibilidad terapéutica son los inhibidores del TFN, que se basan en neutralizar una proteína inmunitaria clave, pero a pesar de su eficacia presentan efectos adversos como aumentar el riesgo de infección y cáncer.

Las personas con alguna de estas patologías, como la enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa, que no respondan bien a los tratamientos estándar o experimentan brotes frecuentes de dolor abdominal, diarrea, e incluso hemorragia rectal, podrían beneficiarse de un nuevo compuesto –MDI-2268– desarrollado por Daniel A. Lawrence, investigador de la Universidad de Michigan (EE.UU.), que bloquea la actividad de la proteína de un gen, que según los resultados de un estudio se encuentra en niveles elevados en zonas del intestino inflamadas en pacientes con EII.

Los autores del estudio, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis (Estados Unidos), han descubierto que el gen SERPINE-1 –vinculado a la coagulación sanguínea– y su proteína, que parecen estar más expresados en los pacientes con enfermedad más grave y en los que no responden al tratamiento con productos biológicos inmunosupresores, podrían constituir una nueva diana terapéutica.

Las personas con EII, más propensas a los problemas de coagulación

Los investigadores se centraron en buscar genes involucrados en la enfermedad inflamatoria intestinal a través de vías no inflamatorias, y para ello analizaron 1.800 biopsias intestinales procedentes de diferente estudios en los que se comparaba a personas sanas y a personas con EII en grado leve, moderado o grave.

Los ratones con síntomas de EII que recibieron el compuesto perdían menos peso y sus intestinos mostraban menos destrucción e inflamación que los del grupo placebo

Comprobaron así que hay genes vinculados a la coagulación de la sangre que también se encuentran activados en la EII, lo que confirma hallazgos previos que indican que las personas con EII son de dos a tres veces más propensas que el resto de la población a tener problemas con la coagulación sanguínea, especialmente durante los brotes de la enfermedad.

Una nueva diana terapéutica para tratar la EII

Uno de estos genes es el SERPINE-1 q ue junto a su proteína se encontró en niveles elevados en zonas inflamadas del intestino de los pacientes con EII. Para averiguar cuál era el papel que desempeñaban en la inflamación intestinal realizaron un ensayo con ratones. A unos cuantos les administraron un producto químico que provoca una inflamación intestinal similar a la EII, y al resto una sustancia inofensiva. Observaron así que los primeros perdieron peso y sus intestinos mostraron lesiones con muchas células y proteínas inflamatorias, y que el gen SERPINE-1 se expresaba seis veces más en estos animales que en los que recibieron el producto inofensivo.

A continuación, los científicos administraron el compuesto MDI-2268 –que actúa bloqueando la proteína del SERPINE-1– a un grupo de ratones con síntomas similares a los de la EII, y a otro grupo que también tenía síntomas le dieron placebo. De esta forma comprobaron que aquellos que recibieron el compuesto perdían menos peso y sus intestinos mostraban menos destrucción e inflamación que en los animales que recibieron placebo.

Thaddeus S. Stappenbeck, profesor de Laboratorio y Medicina Genómica y principal autor del trabajo que se ha publicado en Science Translational Medicine, ha afirmado que si su hallazgo se confirma en nuevas investigaciones, el nuevo objetivo terapéutico, a pesar de no ser una molécula inflamatoria, podría ser útil para tratar a muchos pacientes que actualmente no se benefician de los tratamientos disponibles.

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