El microbioma intestinal protege de la leucemia de origen genético

Un microbioma intestinal equilibrado podría ayudar a evitar la aparición de leucemia en personas que son susceptibles genéticamente a la enfermedad, según revela un estudio en ratones realizado por investigadores del CSIC.
Escrito por: Natalia Castejón

15/09/2020

El microbioma intestinal protege de la leucemia genética

Alterar el conjunto de genes de las bacterias que forman parte de la flora intestinal –conocido como microbioma intestinal– podría interferir en el riesgo de desarrollar leucemia asociada a una predisposición genética, un tipo de cáncer que afecta a las células sanguíneas, especialmente a los glóbulos blancos. Así lo ha expuesto un estudio llevado a cabo en ratones por miembros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los investigadores han explicado que un buen microbioma intestinal protege de la leucemia a las personas que tienen una predisposición genética a padecerla, lo que podría ayudar a desarrollar herramientas para prevenir esta enfermedad, especialmente en los niños, y que observaron que los ratones del estudio con predisposición genética a la enfermedad que fueron tratados con antibióticos a corta edad vieron alterado su microbioma, y que este cambio indujo a la leucemia, incluso sin haber estímulos infecciosos.

La aparición de leucemia en personas con predisposición genética podría deberse a la falta de microbiota comensal, que es la que normalmente contiene el intestino

Isidro Sánchez-García, miembro del Centro de Investigación del Cáncer del Instituto de Biología Molecular y Celular del Cáncer (CIC-IBMCC), ha informado de que estos ratones tenían microbios intestinales diferentes a los que no tenían la predisposición a la leucemia, por lo que esta diferencia podría incluso llegarse a usar como un marcador para saber si una persona podría tener esa predisposición genética a la enfermedad.

Modificar el microbioma podría proteger del linfoma

Con esta investigación, que se ha publicado en la revista Blood, se ha observado que el desarrollo de la leucemia linfoblástica aguda en ratones con predisposición genética a la enfermedad parece estar relacionada con la ausencia de la microbiota comensal, que es la que suele contener el intestino, y no con la presencia de bacterias concretas.

Estos resultados hacen que los científicos consideren necesario realizar estudios más grandes en los que se analice si modificar el microbioma en los niños con predisposición genética a la leucemia linfoblástica aguda de células B podría ayudar a prevenir el desarrollo futuro de la enfermedad. Sánchez-García cree que el tratamiento con lactobacillus podría ser eficaz para dotar de microbiota comensal a las personas susceptibles a la leucemia.

El experto del CSIC ha expuesto que aunque el tipo más frecuente de leucemia infantil sea su variable linfoblástica aguda de células B precursoras –que se produce cuando hay una predisposición genética sumada a la exposición a infecciones tras el nacimiento–, no todos los niños con predisposición genética a la leucemia acaban desarrollándola, sino que solo lo hará un 1% y esto podría explicarse por los cambios en el microbioma de sus bacterias intestinales.

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