Hallan genes 'saltarines' que protegerían contra cánceres de la sangre

Descubren que los genes 'saltarines' podrían protegernos contra cánceres de la sangre, y ayudar a identificar a los pacientes que responderán a ciertas terapias y a desarrollar tratamientos contra la leucemia mieloide aguda.
Escrito por: Eva Salabert

09/04/2021

Genes 'saltarines' y cánceres de sangre

Una nueva investigación ha desvelado la sorprendente función de los denominados genes 'saltarines', que constituyen una fuente de mutaciones genéticas que provocan una variedad de enfermedades en los seres humanos. El estudio ha sido realizado por científicos del Children's Medical Center Research Institute at UT Southwestern (CRI), que han descubierto que estas secuencias de ADN, también conocidas como transposones, nos pueden proteger contra ciertos cánceres de la sangre.

Los resultados del trabajo, que se han publicado en Nature Genetics, pueden conducir a los científicos a identificar un nuevo biomarcador que podría ayudar a determinar cuáles son los pacientes que van a responder a los tratamientos contra el cáncer, y a encontrar nuevos objetivos terapéuticos para la leucemia mieloide aguda (LMA), el tipo de cáncer de la sangre más agresivo en adultos y niños.

“La activación de L1 puede evitar la supervivencia de ciertos cánceres de la sangre, lo que abre la posibilidad de usarla para atacar a las células cancerosas sin perjudicar a las sanas”

Los transposones son secuencia de ADN que cuando son activados se pueden mover, o saltar, desde cualquier punto del genoma a otro. Entre las numerosas clases de transposones que existen, el equipo de científicos se centró en un tipo conocido como retrotransposones LINE1 (L1). Las secuencias L1 actúan copiándose y pegándose a sí mismos en diferentes localizaciones del genoma, lo que con frecuencia conduce a mutaciones que pueden causar enfermedades como el cáncer.

Casi la mitad de todos los cánceres contienen mutaciones causadas por inserciones de L1 en otros genes, especialmente el de pulmón, el colorrectal y los cánceres de cabeza y cuello. La incidencia de las mutaciones de L1 en los cánceres de la sangre como la LMA es extremadamente baja, pero las razones por las que se produce no se conocen bien.

Una vía para nuevos tratamientos contra cánceres de la sangre

Cuando los investigadores analizaron las células de LMA humanas para identificar genes clave para la supervivencia de las células cancerosas encontraron que MPP8, un conocido regulador de L1, era selectivamente requerido por las células de LMA. Para comprender las bases subyacentes a esta conexión los científicos estudiaron cómo se regulaban las secuencias de L1 en células de leucemia de humanos y de ratones. De esta forma hicieron dos descubrimientos fundamentales. El primero fue que MPP8 bloqueaba la copia de las secuencias L1 en las células que iniciaban la LMA. El segundo, que cuando se activaba la función de L1 esto podía alterar el crecimiento o la supervivencia de las células de la LMA.

“Disminuir la actividad de L1 se asociaba con peores resultados clínicos y resistencia al tratamiento en los pacientes”

El Dr. Jian Xu, profesor adjunto en CRI y principal autor del estudio, ha declarado: “Nuestro hallazgo inicial fue una sorpresa porque se pensaba que activar los transposones promovía el desarrollo del cáncer al generar mutaciones genéticas. Encontramos que ocurría lo contrario en el caso de los cánceres de la sangre, y que disminuir la actividad de L1 se asociaba con peores resultados clínicos y resistencia al tratamiento en los pacientes”.

Por tanto, MPP8 suprimió L1 con el objetivo de proteger el genoma de las células cancerosas y permitir que las células que desencadenan la LMA sobrevivan y puedan proliferar. Las células cancerosas, al igual que las células sanas, necesitan mantener un genoma estable para replicarse. Demasiadas mutaciones, como aquellas creadas por la actividad L1, puede dificultar la replicación de las células cancerosas.

Los investigadores comprobaron que la activación de L1 conducía a la inestabilidad del genoma que, a su vez, activaba una respuesta al daño en el ADN que provocaba la muerte de las células, o bloqueaba la capacidad de las mismas para replicarse. Xu cree que este hallazgo puede proporcionar una explicación mecanicista a la inusual sensibilidad de las células de la leucemia mieloide a las terapias que inducen daños en el ADN que se emplean actualmente para tratar a los pacientes.

Xu concluye que su “descubrimiento de que la activación de L1 puede evitar la supervivencia de ciertos cánceres de la sangre abre la posibilidad de usarla como un biomarcador pronóstico, y posiblemente potenciar su actividad para atacar a las células cancerosas sin perjudicar a las células sanas”.

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