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Mejoran la terapia CAR-T contra el cáncer al reducir su toxicidad

Desarrollan una versión mejorada de la terapia CAR-T que resulta igual de eficaz eliminando las células cancerosas, pero que funciona más lentamente para no provocar efectos secundarios graves en los pacientes.
Escrito por: Eva Salabert

26/04/2019

Terapia CAR-T contra el cáncer

La terapia CAR-T que ya está aprobada para tratar ciertos tipos de cáncer como la leucemia linfoblástica aguda (LLA), o algunos linfomas, y que supone la única opción terapéutica para determinados pacientes que podrían morir si no reciben este tratamiento, presenta el inconveniente de provocar efectos secundarios graves con frecuencia.

Evitar o reducir estos efectos adversos era el objetivo de una investigación– que se ha publicado en Nature– y ha sido realizada por especialistas de la Universidad de California del Sur, en Estados Unidos, que han conseguido desarrollar una nueva molécula de CAR-T que tiene la misma eficacia para combatir el cáncer, pero resulta más segura y menos tóxica para los pacientes.

La nueva terapia no provocó efectos secundarios graves en 25 pacientes con linfoma, y seis de cada 11 experimentaron una remisión completa de la enfermedad

En la terapia CAR-T se obtienen células T inmunes de la sangre del paciente, y tras modificarlas en el laboratorio para producir en su superficie estructuras especiales que se denominan receptores de antígenos quiméricos (CAR), se reintroducen en el paciente para que estos nuevos receptores de las células les permitan identificar a las células cancerosas y eliminarlas.

Reducir los efectos secundarios de la terapia CAR-T

El problema es que cuando las CART proliferan con gran rapidez liberan una gran cantidad de citoquinas y este proceso puede desencadenar un daño multiorgánico que puede resultar letal, así como inflamación cerebral. Para impedirlo, los investigadores alteraron la secuencia y la forma de las moléculas, de forma que las CART fueran capaces de matar a las células malignas pero produciendo menos citoquinas y proliferando lentamente para que el organismo del paciente tuviese tiempo de eliminar dichas citoquinas de la sangre.

Cuando la versión mejorada de la terapia se probó en pacientes con linfoma que había recidivado tras someterse a otros tratamientos, se comprobó que no provocaba efectos secundarios graves en 25 pacientes, y que seis de cada 11 a los que se administró la dosis habitual experimentaron una remisión completa de la enfermedad. Su próximo objetivo es confirmar la seguridad y eficacia del tratamiento en un grupo mayor de pacientes.

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