El impacto del COVID-19 sobre el corazón podría ser duradero

Dos nuevos estudios revelan que el COVID-19 puede dejar lesiones en el corazón que podrían mantenerse a largo plazo, incluso en el caso de pacientes que hubieran sufrido una forma leve de la infección por coronavirus.
Escrito por: Eva Salabert

28/07/2020

El impacto del COVID-19 sobre el corazón

El COVID-19 puede causar daños en el corazón en algunos de los afectados que pueden ser duraderos, según los resultados de dos nuevos estudios realizados en Alemania, que indican que la infección por coronavirus tendría consecuencias para la salud de este órgano a largo plazo después de que los pacientes se recuperen de la enfermedad, incluso si su estado no ha sido lo suficientemente grave como para necesitar hospitalización.

En uno de los estudios, publicado en JAMA Cardiology, se examinaron las imágenes por resonancia magnética de 100 personas que se habían recuperado del COVID-19 y se compararon con las de otros 100 individuos de características similares, pero que no habían resultado infectados por el SARS-CoV-2. Su media de edad era de 49 años, y dos tercios de los pacientes se habían recuperado en su propia casa. Más de dos meses después, los infectados fueron más propensos a tener signos de problemas cardíacos que las personas del grupo de control.

Alteraciones en el corazón de los recuperados del COVID-19

En concreto, 78 de los pacientes presentaban cambios estructurales en su corazón, en 76 se encontraron evidencias de biomarcadores que indican una lesión cardíaca y que tradicionalmente aparecen tras un ataque al corazón, y 60 tenían signos de inflamación.

El 78% de los individuos recuperados de la infección por coronavirus mostraba evidencias de la presencia de alteraciones cardíacas

Se trataba de personas relativamente jóvenes y sanas que cayeron enfermas en primavera, según ha declarado en una entrevista Valentina Puntmann, que ha dirigido el trabajo. Muchos de ellos acababan de volver de sus vaciones de esquí y ninguno pensaba que tuviera problemas de corazón.

Según Puntmann, que es cardióloga en el Hospital Universitario de Frankfurt, el hecho de que el 78% de los individuos recuperados de la infección mostrara evidencias de la presencia de alteraciones cardíacas significa que el corazón se ve afectado en la mayoría de los pacientes, incluso si el COVID-19 no se manifiesta con los síntomas clásicos de corazón, como el dolor en el pecho asociado a una angina, por lo que opina que es conveniente comprobar cuanto antes si el corazón de los pacientes se ha visto afectado por la infección.

SARS-CoV-2 en el corazón de personas fallecidas

En el otro estudio, que también se ha publicado en JAMA Cardiology, se analizaron los resultados de las autopsias de 39 personas con una media de edad de 85 años que habían fallecido en los inicios de la pandemia, encontrándose elevados niveles del virus en el corazón de 24 de ellos. Dirk Westermann, cardiólogo en el University Heart & Vascular Center Hamburg, ha declarado que vieron signos de replicación viral en aquellos que habían sufrido una mayor infección.

Tomados en conjunto, los dos estudios sugieren que en muchos pacientes el COVID-19 podría presagiar insuficiencia cardíaca

El experto añade que aún no se conocen las consecuencias a largo plazo de los cambios en la expresión de los genes, aunque por otras enfermedades sabe que, obviamente, no es una buena noticia que se incrementen los niveles de inflamación.

Tomados en conjunto, los dos estudios sugieren que en muchos pacientes el COVID-19 podría presagiar insuficiencia cardíaca, una patología crónica y progresiva en la que se deteriora la capacidad del corazón para bombear la sangre en el organismo. Es demasiado pronto para saber si el daño en el corazón que sufren los pacientes recuperados de la infección por coronavirus es transitorio o permanente, pero los cardiólogos están preocupados al respecto.

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