La respuesta inmune de las células T persiste tras pasar el COVID-19

La respuesta inmunitaria de las células T puede proteger contra el COVID-19 tras superar la infección, mientras que una peor calidad de la respuesta inmune de estas células podría contribuir a la persistencia del SARS-CoV-2.
Escrito por: Eva Salabert

08/09/2020

lustración 3d de células del sistema inmunitario T que atacan al covid-19

Una nueva investigación ha descubierto que la infección por coronavirus provoca una potente respuesta inmunitaria de las células T, induciendo una memoria en estas células que podría ayudar a combatir infecciones similares en el futuro. Los resultados del trabajo, publicado en Nature Immunology, se han logrado con la colaboración del Oxford COVID-19 immunology group, dirigido por el Medical Research Council Human Immunology Unit en el MRC Weatherall Institute of Molecular Medicine y la Chinese Academy of Medical Science Oxford Institute de la Universidad de Oxford.

Ya se sabía que el COVID-19 induce la respuesta de anticuerpos producidos por células B, pero hasta ahora no estaba tan claro si la enfermedad también hacía que el sistema inmune generara células T específicas contra el SARS-CoV-2, y si estas eran importantes para recuperarse de la infección inicial y proteger al individuo contra nuevas infecciones.

Los pacientes recuperados de una forma leve o grave de COVID-19 todavía tenían memoria de células T dos meses después de superar la infección

Mientras los anticuerpos se adhieren a agentes patógenos como virus y bacterias y los destruyen, las células T se unen a fragmentos de proteínas virales (denominados epítopos) que se encuentran en la superficie de las células enfermas presentes en el cuerpo, como las de un tumor o las  infectadas por virus. Las células T, además, también pueden ayudar a atraer a otras células inmunes a la zona.

Las células T duran más que los anticuerpos

Estudiar en profundidad y detalle la respuesta inmune de las células T ayudará a comprender mejor por qué algunos individuos desarrollan una forma leve de COVID-19 y cómo actuar para prevenir o tratar las infecciones, ha afirmado el director del estudio, el profesor Tao Dong, de la Unidad de Inmunología Humana del MRC. Este experto afirma que las células T pueden durar más que los anticuerpos y podrían ofrecer un método alternativo para determinar si alguien ha tenido el COVID-19 después de que los niveles de anticuerpos hayan disminuido.

Los autores del estudio analizaron muestras de sangre de pacientes con COVID-19 para identificar péptidos que contuvieran epítopos de células T, incluyendo seis regiones inmunodominantes (grupos de epítopos) que habían sido el objetivo de las células T en muchos de los pacientes, y compararon las muestras de sangre de 28 pacientes de COVID-19 leves y 14 gravemente enfermos, con las de 16 donantes sanos.

Una peor calidad de la respuesta inmune de las células T podría contribuir a la persistencia del SARS-CoV-2 y a la mortalidad por COVID-19

El profesor Graham Ogg, director en funciones del Medical Research Council Human Immunology Unit y codirector del estudio dijo que comprobaron que los individuos con COVID-19 leve tenían patrones diferentes de respuesta de las células T en comparación con los que estaban más graves, y que esto podría constituir un indicio sobre la naturaleza de la protección inmune.

Así, los investigadores opinan que una peor calidad de la respuesta inmune de las células T podría contribuir a la persistencia del SARS-CoV-2 y a la mortalidad por COVID-19, mientras que los pacientes que se han recuperado de una forma leve o grave de la enfermedad todavía tienen memoria de células T dos meses después de superar la infección. Solo es necesario un pequeño número de células T para tener memoria de la infección primaria, que después pueden replicarse para organizar una robusta respuesta inmune con rapidez.

Estos científicos también encontraron que la proteína espiga del coronavirus con frecuencia era reconocida por las células T de los pacientes recuperados, lo que apoya aún más los enfoques que se están usando en muchas de las vacunas actualmente en desarrollo, incluyendo la vacuna de Oxford. Otras partes del virus, incluyendo sus membranas y sus nucleoproteínas, también provocaban una potente respuesta inmune de las células T, lo que potencialmente proporciona otras dianas para las vacunas.

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