OMS: no se conoce cuánto protegen los anticuerpos frente al coronavirus

La OMS declara que las personas que han superado el COVID-19 sí generan anticuerpos que pueden protegerlas de una nueva infección por coronavirus, pero que aún se desconoce cuál es el nivel de protección que ofrecen, o cuánto dura.
Escrito por: Eva Salabert

27/04/2020

Anticuerpos y coronavirus

Los anticuerpos que han desarrollado las personas que han superado el COVID-19 en respuesta a la enfermedad pueden protegerlas frente a nuevas infecciones por coronavirus, pero todavía no se ha podido determinar cuál es el grado de protección que ofrecen dichos anticuerpos –que según los expertos no tiene por qué ser el mismo en todos los afectados–, ni durante cuánto tiempo se prolongará.

La OMS: no hay pruebas para garantizar los pasaportes de inmunidad

De hecho, la agencia de la ONU para la salud, desaconsejó el pasado sábado que se lleve a cabo la propuesta de algunos Gobiernos de que los individuos que ya se hayan recuperado de la enfermedad disfruten de una especie de pasaporte de inmunidad o certificado libre de riesgos, que les permita viajar o reincorporarse a su actividad laboral, asegurando que no hay evidencias científicas que demuestren que tras pasar el COVID-19 se adquiere inmunidad contra el coronavirus.

Aún se desconoce cuánta protección proporcionan los anticuerpos desarrollados por quienes han superado el COVID-19 frente a una reinfección, o cuánto tiempo durará

La declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) despertó cierto revuelo, por lo que al día siguiente publicó un mensaje matizando sus palabras y aclarando que los anticuerpos desarrollados por quienes han superado el coronavirus sí dan un cierto nivel de protección ante futuros contagios, pero subrayando que por el momento se desconoce cuánta protección proporcionan, o durante cuánto tiempo.

Grado de inmunidad que proporcionan los anticuerpos y duración

Aunque actualmente en muchos países se estudian anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en la población, o en determinados grupos como trabajadores sanitarios o personas que hayan estado en contacto con infectados o dentro de los hogares, que resultarán decisivos para conocer la incidencia de la infección y sus factores de riesgo, y permitirán averiguar el porcentaje de individuos con anticuerpos detectables frente al coronavirus, la mayoría de esos trabajos no están destinados a determinar si esas personas son inmunes a nuevas infecciones.

Los individuos infectados con otros seis coronavirus –incluidos los del catarro– pueden producir anticuerpos que reaccionan de forma cruzada con los del SARS-CoV-2

La OMS ha declarado que aún desconocen "el nivel de protección o cuánto durará", y que aunque trabajan con "científicos de todo el mundo para entender mejor la respuesta del cuerpo a la infección por COVID-19. Hasta el momento, ningún estudio ha respondido a estas importantes preguntas".

Por ello, ha insistido en la necesidad de que las personas que creen ser inmunes a una reinfección no bajen la guardia y mantengan los consejos de salud pública, porque “en este punto de la pandemia, no hay pruebas suficientes sobre la efectividad de la inmunidad mediada por anticuerpos para garantizar la precisión de un pasaporte de inmunidad o certificado libre de riesgos", y ha alertado de que utilizar dichos certificados puede incrementar el riesgo de que el COVID-19 se continúe transmitiendo.

Cómo responde el organismo frente a una infección vírica

La OMS continúa revisando la evidencia recogida hasta el momento sobre las respuestas de anticuerpos a la infección por SARS-CoV-2, pero ha explicado en una Guía sobre las medidas sociales y de salud pública a adoptar en la próxima fase de respuesta frente al COVID-19 dirigida a los Gobiernos que el desarrollo de la inmunidad contra un patógeno originada por una infección natural es un proceso que consta de varios pasos y que se desarrolla a lo largo de una o dos semanas.

Cuando una persona contrae una infección vírica su organismo presenta de inmediato una respuesta innata no específica en la que los macrófagos, los neutrófilos y las células dendríticas enlentecen el progreso del patógeno, e incluso pueden evitar que provoque síntomas. Tras esta reacción se produce una respuesta adaptativa en la que el cuerpo elabora anticuerpos –proteínas denominadas inmunoglobulinas– que se unen específicamente al virus.

El organismo produce también células T –células del sistema inmune que nos ayudan a protegernos contra infecciones–, capaces de identificar y eliminar otras células infectadas con el virus, lo que se conoce como inmunidad celular. Esta respuesta adaptativa combinada no solo puede eliminar el virus del cuerpo, sino también prevenir que se desarrollen complicaciones que den lugar a una enfermedad grave, e incluso evitar que el individuo se reinfecte con el mismo virus. Realizar una prueba que mida la presencia de anticuerpos en la sangre sirve para evaluar este proceso.

Niveles de anticuerpos y fiabilidad de los test de serología

Aunque en la mayoría de los estudios que se han hecho hasta ahora se ha comprobado que las personas que se han recuperado del COVID-19 presentan anticuerpos contra el SARS-CoV-2, en algunos casos los niveles de anticuerpos neutralizantes en su sangre eran muy bajos, lo que sugiere que la inmunidad celular puede ser también clave para la recuperación. Además, a fecha 24 de abril, ningún estudio ha evaluado si el hecho de tener anticuerpos contra este coronavirus proporciona inmunidad a los humanos frente a la infección posterior por el virus.

“No hay pruebas suficientes sobre la efectividad de la inmunidad mediada por anticuerpos para garantizar la precisión de un pasaporte de inmunidad"

Otro factor decisivo a tener en cuenta es que las pruebas de laboratorio que se emplean para detectar anticuerpos contra el coronavirus en las personas,  incluidas los test rápidos de inmunodiagnóstico, necesitan una validación adicional para confirmar su precisión y fiabilidad, porque si son inexactas pueden clasificar a los individuos incorrectamente: o bien indicando que algunos infectados no contrajeron el virus, o que los que no han sido infectados son positivos. En ambos casos esto puede afectar negativamente a las medidas de control de la epidemia.

Es imprescindible que este tipo de pruebas tengan la precisión suficiente para distinguir las infecciones causadas por SARS-CoV-2 de las que se deben a otros seis coronavirus humanos conocidos, cuatro de los cuales circulan ampliamente por ser los responsables del resfriado común. Los otros dos son poco frecuentes y provocan el SARS (síndrome respiratorio agudo grave), y el síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS). Y es que los individuos que se hayan infectado con cualquiera de estos virus pueden producir anticuerpos que reaccionan de forma cruzada con los que produce el organismo en respuesta a la infección por SARS-CoV-2.

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