Tener COVID-19 de manera leve genera anticuerpos protectores duraderos

Las personas que padecen COVID-19 de manera leve y lo superan podrían generar anticuerpos protectores contra el coronavirus que pueden durar meses, e incluso persistir durante toda la vida, según un estudio.
Escrito por: Natalia Castejón

25/05/2021

COVID-19 leve crea anticuerpos duraderos

Los científicos siguen investigando si la inmunidad que confiere haber superado el COVID-19 se prolonga en el tiempo y protege de futuras infecciones. Ahora, un nuevo estudio ha comprobado que aunque los síntomas de la enfermedad hayan sido leves, se generan una serie de anticuerpos protectores contra el SARS-CoV-2 que podrían durar meses, e incluso mantenerse durante toda la vida.

La investigación que ha llegado a esta conclusión se ha publicado en la revista Nature y ha sido realizada por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington (EE.UU.), que analizaron las muestras de sangre de 77 participantes que se habían contagiado con el nuevo coronavirus; la mayoría de ellos eran casos leves, excepto seis que requirieron ingreso hospitalario.

Aunque los anticuerpos en sangre descienden meses después de pasar el COVID-19, una parte de ellos se traslada a la médula ósea, donde siguen protegiendo de futuras infecciones

Los investigadores han destacado que en otoño del pasado año hubo evidencia de que los anticuerpos generados tras superar el coronavirus disminuían rápidamente con el tiempo, lo que hacía pensar que esa inmunidad no podía ser duradera, sin embargo, aclaran que esto no es así. Además, sus hallazgos también sugieren que los episodios repetidos de esta enfermedad son muy poco frecuentes.

Los anticuerpos bajan, pero siguen protegiendo

“Esa es una mala interpretación de los datos. Es normal que los niveles de anticuerpos bajen después de una infección aguda, pero no bajan a cero; se estancan. Aquí, encontramos células productoras de anticuerpos en personas 11 meses después de los primeros síntomas. Estas células vivirán y producirán anticuerpos por el resto de la vida de las personas. Esa es una fuerte evidencia de una inmunidad duradera”, subraya Ali Ellebedy, autor principal del estudio.

Cuando el virus entra en el organismo humano las células inmunitarias se multiplican rápidamente y circulan en la sangre para producir numerosos anticuerpos que hagan frente a la infección. Una vez que concluye esta invasión del virus la mayoría de estas células protectoras mueren, lo que provoca que los anticuerpos en sangre se reduzcan.

No obstante, una pequeña parte de estos anticuerpos, las llamadas células plasmáticas de larga vida, viajan hasta la médula ósea y se asientan allí para secretar niveles bajos de anticuerpos en la corriente sanguínea para prevenir y proteger al cuerpo de futuros contactos con el mismo virus.

Los investigadores creen que las personas que han pasado el coronavirus sin síntomas también podrían haber generado anticuerpos protectores, aunque es algo que tienen que seguir estudiando

En este punto de la investigación se decidió tomar muestras de la médula ósea de 19 de los participantes, en este caso siete u ocho meses después de haberse infectado con el virus; una muestra que se repitió cuatro meses después para poder observar el cambio en los niveles de anticuerpos.

Anticuerpos duraderos contra el SARS-CoV-2 en la médula ósea

Los resultados fueron alentadores, pues aunque los anticuerpos en sangre se redujeron rápidamente en los primeros meses tras la infección, luego se estabilizaron y fueron detectables 11 meses después del contagio. Además, 15 de las 19 muestras de médula ósea contenían células productoras de anticuerpos dirigidas al virus SARS-CoV-2. Estas células fueron visibles cuatro meses después en los participantes que entregaron la segunda muestra.

“Las personas con casos leves de COVID-19 eliminan el virus de sus cuerpos dos o tres semanas después de la infección, por lo que no habría ningún virus que impulse una respuesta inmunitaria activa siete u 11 meses después de la infección. Estas células no se están dividiendo. Están inactivas, simplemente se asientan en la médula ósea y secretan anticuerpos. Lo han estado haciendo desde que se resolvió la infección y continuarán haciéndolo indefinidamente”, ha aclarado Ellebedy.

Una de las especulaciones de los autores de este estudio es que las personas que han pasado la enfermedad de manera asintomática también podrían tener inmunidad prolongada en el tiempo, aunque todavía no saben si los que tuvieron la infección de manera más grave estarían protegidos contra un futuro brote de la enfermedad. Ahora se encuentran analizando si la vacunación también genera estas células productoras de anticuerpos duraderos en el tiempo.

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