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Autotrasplante fecal, nueva opción en la lucha contra la obesidad

Los pacientes diagnosticados con obesidad podrían en un futuro bajar de peso y reducir su grasa visceral gracias al trasplante de sus propias heces mediante cápsulas o una sonda, según un estudio en ratones.
Escrito por: Natalia Castejón

14/09/2018

Hombre con obesidad

Foto de Freepik ©rawpixel.com

El cuerpo humano tiene infinidad de bacterias, muchas de ellas saludables. Es lo que ocurre con algunas que se encuentran en la flora intestinal y que podrían ayudar a los pacientes con obesidad a reducir su peso y su grasa visceral gracias a un novedoso autotrasplante fecal, según un reciente estudio llevado a cabo por investigadores del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR), que permitiría potenciar y consolidar los efectos de una dieta con restricción calórica.

Las pruebas realizadas en la investigación fueron hechas en ratones obesos. El procedimiento consistió en ofrecer a los ratones a una dieta rica en grasas hasta convertirlos en animales obesos, después, se les administró con una sonda sus propias heces de cuando estaban sanos y se les impuso una dieta de restricción calórica.

Los investigadores intentan encontrar la forma menos invasiva para la administración de las propias heces, por ejemplo, en formato cápsula o mediante colonoscopia

Heces propias en vez de procedentes de donantes

Los resultados fueron satisfactorios, los ratones redujeron su peso y su grasa visceral gracias a la ingestión de una microbiota intestinal saludable. Los trasplantes de heces ya se utilizaban para tratar patologías causadas por bacterias, como la infección de Clostridium difficile, que provoca diarreas, sin embargo, la novedad se centra en que el origen de esa materia fecal se encuentra en el propio paciente y no en donantes, lo que, según exponen Eduardo Mirpuri, Patricia Pérez Matute y el Dr. José Antonio Oteo, evita el efecto rebote tras acabar con la dieta de restricción calórica.

El siguiente paso que quieren abordar los autores es encontrar una forma menos invasiva para la administración de las propias heces, como crear unas cápsulas liofilizadas, utilizar la colonoscopia o recurrir a la propia ingestión por sonda a cargo del paciente. El Dr. Oteo ha advertido de que esta nueva opción para abordar la obesidad solo puede ser usada si la enfermedad no está asociada a otras patologías de origen metabólico o genético.

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