El coronavirus SARS-CoV-2 puede llegar infectar el oído interno

Descubren que el virus SARS-CoV-2 también puede infectar las células del oído interno a través de proteínas que se encuentran en su superficie, y provocar síntomas como tinnitus, pérdida de audición o vértigo, entre otros.
Escrito por: Eva Salabert

29/10/2021

Mujer con dolor de oídos

La pérdida de audición o el tinnitus son problemas de salud que afectan a los oídos y que han experimentado muchos pacientes con COVID-19. Aunque se desconoce la prevalencia de los síntomas auditivos en las personas infectadas por coronavirus, ahora una nueva investigación realizada por científicos del MIT (Massachusetts Institute of Technology) y el Massachusetts Eye and Ear ha descubierto que el virus SARS-CoV-2 puede infectar las células del oído interno, incluidas las células ciliadas, que desempeñan un papel clave tanto en la audición, como en el equilibrio.

Ciertos tipos de células del oído (células ciliadas y células de Schwann) expresan las proteínas necesarias para que el SARS-CoV-2 se introduzca en las células

Para realizar el estudio que ha llegado a esta conclusión los investigadores emplearon nuevos modelos celulares del oído interno humano que habían desarrollado previamente, así como tejido del oído interno humano adulto que es difícil de obtener, lo que había dificultado hacer otros estudios previos sobre el impacto del SARS-CoV-2 y otros virus que pueden provocar pérdida auditiva.

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Para estudiar la infección del SARS-CoV-2 en el oído, los investigadores crearon modelos celulares con células de piel humana que transformaron en células madre pluripotentes inducidas, y a continuación las estimularon para que se diferenciaran en varios tipos de células presentes en el oído interno: células ciliadas, células de soporte, fibras nerviosas y células de Schwann, que aíslan las neuronas. Además, consiguieron muestras de tejido del oído interno de pacientes que había necesitado someterse a cirugía.

Proteínas que favorecen la entrada del SARS-CoV-2 en el oído

En ambos casos encontraron que ciertos tipos de células (células ciliadas y células de Schwann) expresan las proteínas necesarias para que el SARS-CoV-2 se introduzca en las células. Estas proteínas incluyen el receptor ACE2, que se encuentra en la superficie celular, y dos enzimas llamadas furina y proteasa transmembrana serina 2, que favorecen que el virus se fusione con la célula huésped. Demostraron que el coronavirus es capaz de infectar el oído interno, específicamente las células ciliadas y, en menor grado, las células de Schwann, mientras que los otros tipos de células en sus modelos no eran susceptibles a la infección por SARS-CoV-2.

Las posibles vías por las que el virus podría introducirse en los oídos incluyen la trompa de Eustaquio, que conecta la nariz con el oído medio

Las células ciliadas humanas que estudiaron eran células ciliadas vestibulares, que intervienen en la detección del movimiento de la cabeza y el mantenimiento del equilibrio. Es mucho más difícil obtener o generar células ciliadas cocleares, involucradas en la audición, pero los investigadores lograron demostrar que las células ciliadas cocleares de los ratones también tienen proteínas que facilitan la entrada del SARS-CoV-2.

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El patrón de infección que se observó en las muestras de tejido parece corresponder a los síntomas manifestados por 10 pacientes con COVID-19 que refirieron síntomas relacionados con el oído tras la infección. Nueve de estos pacientes sufrieron tinnitus, seis vértigo, y todos ellos experimentaron una pérdida auditiva entre leve y profunda. Al medir las emisiones otoacústicas –sonidos que emiten las células ciliadas sensoriales cuando responden a la estimulación auditiva­– en los seis pacientes con déficit auditivo se comprobó que todos tenían dichas emisiones reducidas o ausentes.

Las posibles vías por las que el virus podría introducirse en los oídos incluyen la trompa de Eustaquio, que conecta la nariz con el oído medio. El coronavirus también puede escapar por la nariz a través de pequeñas aberturas que rodean los nervios olfatorios, ha señalado Stankovic, lo que le permitiría penetrar en el espacio cerebral e infectar los nervios craneales, incluido el que se conecta al oído interno.

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Konstantina Stankovic, ex profesora asociada de la Facultad de Medicina de Harvard y exjefa de otología y neurotología de Massachusetts Eye and Ear, que ahora es profesora de la Fundación Bertarelli y presidenta del Departamento de Otorrinolaringología-Cirugía de cabeza y cuello de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, codirigió el estudio junto a Lee Gehrke, profesor de Hermann LF von Helmholtz en el Instituto de Medicina del MIT.

Actualizado: 29 de octubre de 2021

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