En la actualidad no existe cura para la rubéola, y el tratamiento que se suele administrar sirve para aliviar la fiebre y el dolor articular (paracetamol).

En el caso del tratamiento de la rubéola congénita, las lesiones cardíacas precisan tratamiento quirúrgico para restablecer la anatomía normal. La sordera mejorará con prótesis, y la cirugía precoz ha dado muy buenos resultados para corregir las cataratas.

Algunos síntomas, como la microcefalia, son intratables, y se recurre entonces al tratamiento psicopedagógico para el retraso mental, y al fisioterapéutico para favorecer el desarrollo psicomotor. En cuanto al resto de la sintomatología, pueden administrarse interferón o amantadina.

Pronóstico de la rubéola

Si la infección se adquiere en la infancia, el pronóstico es muy bueno porque en los niños los síntomas generalmente son más leves, y la enfermedad normalmente cura sin dejar secuelas. Sólo en casos excepcionales se presentan complicaciones como encefalitis y persistencia de la artritis.

En el caso de los adultos, aunque los síntomas suelen ser más intensos y molestos, la rubéola se considera una infección leve, y la mayoría de las personas que la padecen quedan inmunizadas de por vida.

En la rubéola congénita, dependerá de la gravedad de las secuelas, y de las posibilidades que existan para tratar los síntomas. 

La gravedad de las secuelas está estrechamente relacionada con el período gestacional en el que se adquiera la infección. Así:

  • En el primer trimestre del embarazo, la infección genera prácticamente un 100% de malformaciones fetales graves. En ocasiones, y según la legislación vigente de cada país, se valora el aborto terapéutico.
  • En el segundo trimestre, la tasa de afectación fetal disminuye notablemente a un tercio de los casos con un índice de malformaciones en torno al 35% de los fetos.
  • Mientras que en el último tramo de la gestación la infección no suele producir malformaciones.

Si se produjese actividad de la infección después del parto, estos niños pueden presentar complicaciones hepáticas, cardiopulmonares o diabetes mellitus, dentro del síndrome de rubéola congénita expandida.

Creado: 18 de septiembre de 2011

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