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SIBO
El SIBO o sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado es un aumento excesivo de las bacterias de esta parte del tubo digestivo. Conoce sus causas y el tratamiento más adecuado para evitar complicaciones.
Escrito por Dra. Sari Arponen, Especialista en Medicina Interna y enfermedades infecciosas del Hospital Universitario de Torrejón

Síntomas del SIBO

Síntomas del SIBO

En el SIBO se produce un crecimiento de bacterias en exceso en el intestino delgado. Las especies que con mayor frecuencia proliferan son sobre todo estreptococos, Bacteroides, Escherichia y Lactobacillus. Adicionalmente puede haber arqueas, que no son verdaderas bacterias, y que producen metano. El crecimiento de los microorganismos en el intestino delgado provoca inflamación y daño de la superficie intestinal.

A nivel intestinal el SIBO puede producir múltiples efectos por la mala digestión y la malabsorción de los nutrientes y la alteración de la motilidad intestinal. Es típico que se produzca un exceso de gases (dióxido de carbono, hidrógeno y metano) lo que provoca flatulencias y distensión abdominal, sobre todo cuando se comen alimentos con cierto tipo de azúcares como la fructosa o la lactosa. Un paciente con SIBO puede tener tanto diarrea como estreñimiento, y es frecuente el dolor abdominal. También es frecuente la halitosis.

Si hay malabsorción de grasas aparece la esteatorrea, una diarrea con grasa en las heces, que flotan y manchan mucho la taza. En casos extremos puede haber pérdida de peso y deficiencia de vitaminas liposolubles como la A y la E. Si se produce una alteración en la absorción de las proteínas el daño intestinal acaba siendo mayor, incluso con enteropatía pierde proteínas, un cuadro grave que conlleva desnutrición. Como consecuencia del SIBO puede haber deficiencia de vitaminas como la B12, tiamina y nicotinamida por múltiples mecanismos, incluyendo su utilización por parte de las bacterias.

Infección del intestino
Crecimiento de bacterias en exceso en el intestino delgado

Se han descrito múltiples efectos sistémicos del SIBO por la producción de toxinas bacterianas y porque se produce un daño de las uniones de las células intestinales, produciendo un aumento de la permeabilidad intestinal, lo que permite el paso de las toxinas al torrente sanguíneo. Se han descrito síntomas neurológicos como niebla mental, confusión, e incluso coma si se llega al nivel extremo de una acidosis D-láctica, pero éste es un cuadro muy raro.

Realmente, las personas que sufren SIBO pueden tener múltiples síntomas o procesos sistémicos, desde fibromialgia, dolor de cabeza y del aparato locomotor, alteraciones menstruales, cansancio, síntomas cutáneos, e incluso enfermedades autoinmunes, además de intolerancia a múltiples alimentos, incluyendo los ricos en histamina por déficit de DAO. Sin embargo, muchos de estos síntomas no se reconocen aún como relacionados con el SIBO y, de hecho, puede ser difícil saber si son causados por él o por la patología primaria que haya provocado la aparición del SIBO, como por ejemplo una celiaquía no diagnosticada.

Actualizado: 21 de Septiembre de 2018

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